Marcas, enseñas y otros elementos distintivos

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Seguro que en el momento de tener una idea de negocio una de las cosas que todo, o casi todo el mundo hace, es una lista de esas cosas que se consideran indispensables a tener en cuenta para ver primero si la misma es viable, si lo es para enfocar el cómo organizarla y para una vez puesta en marcha, desarrollarla. Y de buen seguro también que esa lista incluye de forma ineludible puntos tan clave como estudios de mercado para saber si nuestros productos y servicios podrán resultar de interés y dónde podrán resultar de interés, trámites burocráticos relacionados con Hacienda y la Seguridad Social, cómo financiar el desarrollo de la idea y otros muchos puntos sin duda, como se decía, ineludibles; pero no debemos dejarnos en el tintero uno  extremadamente importante: las marcas, enseñas y otros elementos distintivos.

Creando personalidad desde la legalidad

Bien podría parecer que resulta absurdo mencionar lo dicho anteriormente, pero para nada lo es, pues lamentablemente existe un gran porcentaje de emprendedores, de personas que quieren poner en marcha un nuevo negocio que ponen mucho esfuerzo y esmero, mucha dedicación y tiempo, y porque no decirlo, muchos recursos en el desarrollo del negocio, pero dentro de esa partida no incluyen un análisis legal, no tienen en consideración temas tan importantes como las marcas, enseñas y otros elementos distintivos que regirán el negocio, con todos los problemas que ello puede conllevar posteriormente tal y como veremos a continuación.

Las marcas y enseñasPor supuesto, es muy importante desarrollar y fortalecer otros aspectos del negocio que nada tienen que ver con esto, pero descuidar o minusvalorar un aspecto tan sensible como este sin duda puede traernos desagradables consecuencias en el futuro, por ello una adecuada planificación y gestión de este tema se torna indispensable para el buen desarrollo del negocio, e incluso en ocasiones para la supervivencia del mismo.

No debemos olvidar que las marcas, las enseñas y otros elementos distintivos de nuestro negocio son nuestra columna vertebral, son nuestra carta de presentación, son lo que nos muestra al público. Son nuestro nombre y nuestra forma, son nuestro logo y son las creaciones que nosotros hemos desarrollado, y son de extraordinaria importancia para nosotros.

Y tampoco debemos olvidar que detrás de todo ello existen derechos de propiedad intelectual, preceptos legales y otras consideraciones legales que deberemos tener en consideración para evitar problemas y fracasos posteriores.

Problemas y fracasos posteriores que podremos evitar diseñando una buena planificación de los requisitos legales que deberemos cumplir, ajustarnos a ello, y crear nuestra estructura en base a ello. Así, es sumamente importante que nos generemos una planificación de doble carril: por un lado debemos crear y proteger nuestros elementos de la mala acción de terceros y por el otro carril debemos evitar colisionar con derechos de terceros. Veamos:

En el primer carril nos encontraríamos con aquel en el que tenemos la necesidad de registrar nuestra denominación social, nuestras marcasnombres comerciales, nuestros diseños gráficos, nuestros dominios y un largo etcétera con el fin de que ningún tercero pueda por ejemplo pueda venir con posterioridad a robarnos nuestras enseñas, las utilice indebidamente, nos copie, etc., etc. Sin una buena planificación de ello corremos sin duda el riesgo de que nos puedan perjudicar severamente y sin duda seremos muy, muy vulnerables, tanto que en algunos aspectos puede arruinar completamente nuestro negocio.

Pero atención que en esta planificación nos encontramos tal y como se decía, con un segundo carril. Un segundo carril que tal y como se comentaba tiene el enfoque de evitar que seamos nosotros los que –consciente o inconscientemente- dañemos los intereses de terceros y estos puedan actuar contra nosotros.

A este último punto anterior en muchas ocasiones no se le da la debida importancia, la relevancia que le corresponde y sin duda la tiene, y mucha. Así, por ejemplo si vamos a abrir un restaurante o lanzar una pulsera al mercado por poner dos simples ejemplos, es importante que registremos el nombre que les pondremos, que protejamos las marcas, y también si por ejemplo creamos un logo para el restaurante o un dibujo que queremos que distinga nuestras pulseras.

Muchos dirán que obviamente es importante registrarlo pero que si no se registra no sucede nada, pues los perjudicados en caso de que luego nos copiasen, plagiasen o lo que fuere seriamos nosotros mismos, cierto es en parte, pero no solo es así, pues también somos nosotros los que podemos salir perjudicados, sino que también podemos perjudicar, ¿Quién nos dice que no existe otra empresa, restaurante, negocio o lo que sea que ya actúa con el mismo nombre que nosotros?

Mejor prevenir que copiar

Son muchos los negocios que empiezan sin andadura sin mirar lo anterior, o bien que realizan una Web y para construirla se basan en diseños extremadamente parecidos de la competencia para parecerse a ellos, así como tiendas que imitan el estilo de otras pues han triunfado en el mercado y quieren llevarse una parte del pastel imitándolas y que luego se encuentran con reclamaciones, demandas y muchos problemas por infringir las leyes.

Obviamente no siempre se estará incumpliendo la ley, pues existe una fina línea de aquello que es parecido a aquello que es copiado, una línea de aquello que podemos hacer y de aquello que parecido ya no lo podemos hacer que permita una cierta mimetización pero eso no podemos hacerlo sin más, para hacerlo bien, deberemos conocer muy bien lo que dice la ley, y asesorados por profesionales que lo dominen perfectamente establecer una estrategia que no traspase esas líneas.

Para finalizar, un ejemplo práctico y sencillo: montamos un bar o restaurante, le ponemos un nombre con toda la ilusión para que nos conozcan, creamos tarjetas de visita con el nombre y el diseño del restaurante, hacemos una página Web a la vez que encargamos panfletos y empezamos a poner publicidad del mismo por las calles del barrio para darlo a conocer. Esto nos ha costado unos cuantos miles de euros. Al cabo de pocos días recibimos un Burofax de un restaurante de la otra punta de la ciudad que nos reclama y amenaza con denunciarnos porque él tiene el mismo nombre, ¿ahora qué? Esto puede costarnos como poco miles de euros, ¿podría haberse evitado? Como hemos visto sí, de una forma muy sencilla y simple.