Medidas concretas que nos dejó la Ley 1/2013

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Hoy, años después del estallido de la crisis financiera, aún existen un gran número de personas que siguen sufriendo las consecuencias de dicho estallido. Una de las medidas se tomó hace unos años fue el establecimiento de medidas a través de le Ley 1/2013, de 14 de mayo, para que el impacto fuese menor, para mitigar los efectos. Tal ley nos dejó interesantes medidas concretas que empezaron a modificar el mercado hipotecario y la situación de personas en especial situación de vulnerabilidad por deudas hipotecarias que nos regulaba. En este artículo veremos algunas de las medidas concretas que nos dejó la Ley 1/2013 de 14 de mayo.

Una de las medidas que se tomó tenía relación directa con el establecimiento de si la vivienda que resultaba hipotecada era una vivienda para el uso habitual o si por el contrario no lo era. Este punto resultó extremadamente importante a partir de ese momento para a partir de ese momento tratar los temas de desahucio de deudores hipotecarios pues se estableció una presunción iuris tantum, una presunción que establece que llegado el momento de ejecutar judicialmente una vivienda la misma será considerada como vivienda habitual si figura como tal en la escritura de constitución de la hipoteca.

Otra de las medidas concretas que estableció la ley y que resultó tremendamente útil es la limitación de los intereses de demora que la banca podía cobrar por sus hipotecas. Así, la ley estableció que el interés máximo a aplicar sería el de tres veces el interés legal del dinero y devengándose siempre sobre el principal de la deuda. Así dejo de permitirse su capitalización con la salvedad de lo que resultó establecido en el apartado 2c de la LEC (Ley de Enjuiciamiento Civil) en su artículo 579. Dicho apartado resultó creado a tal efecto con la ley 1/2013 de 14 de mayo.

Para las ejecuciones extrajudiciales, de carácter hipotecario, ante notario la Ley 1/2013, de 14 de mayo también vino a establecer unas muy importantes modificaciones. Una de las principales fue el de fijar que el valor en el cual los interesados tasasen la vivienda para su subasta no podría diferir del valor que se hubiese dictado en el proceso de ejecución judicial directa. Y algo muy importante, estableció que siempre y, en todos los casos, dicho valor nunca podría ser inferior al del 75% del valor de tasación que sirvió de base para la concesión primaria del préstamo hipotecario.

Para los supuestos anteriores también se estableció que las subastas fuesen realizadas a partir de entonces en una única subasta, y que la misma debería ser de carácter electrónico en el lugar determinado por la agencia estatal del BOE y, en base a los parámetros, normas y forma establecidas por la LEC.

Aún a colación con lo anterior, otra de las grandes medidas que nos ha dejado le Ley 1/2013 fue el reforzamiento de la figura del notario en el ámbito hipotecario. De modo que, por ejemplo, dicha ley (en base a lo que estableció el TJUE) facultó al notario para informar a las partes si el mismo entiende que dentro de las cláusulas del préstamo que se va a firmar existen algunas que se pueda considerar que tienen carácter abusivo.

En relación al reforzamiento de la figura del notario en los asuntos hipotecarios aún resulta relevante indicar que otra medida que se dirigió a tal efecto fue la dictar que el notario suspendería toda venta extrajudicial en la cual las partes planteasen por vía judicial el carácter abusivo de las cláusulas contenidas en el préstamo hipotecario concedido para lo que se va a ejecutar y que ahora resulta impagado.

Finalmente, y entre otros muchos puntos (por ejemplo los relacionados con las sociedades de tasación o muchos otros) decir que la dicha ley establecido que una vez se diese por finalizado el proceso de ejecución extrajudicial el notario expediría certificación sobre ello en base a los parámetros que dictaba la ley y sobre todo en el caso de que el resultado de que la ejecución no cubriese toda la deuda que el mismo imputase la cantidad resultante en el orden que se dice a continuación: intereses remuneratorios, principal, intereses moratorios y costas.