México como plataforma, USA como destino y viceversa

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En el mundo globalizado actual, la internacionalización se impone como una realidad irrenunciable para la gran mayoría de empresas. Esta realidad tiene muchas ventanas que abrir y muchos caminos por recorrer, pero sin duda la ventana de oportunidades y el gran camino para internacionalización que ofrecen una economía motor del mundo como los USA, y una economía emergente como la mexicana son unos grandes alicientes para establecerse.

Muchos se preguntarán sobre la relación que tiene una empresa mexicana, con una estadounidense, y máxime si estamos hablando de nosotros, como empresas españolas, establecernos en suelo mexicano o estadounidense. Evidentemente según la figura societaria y la forma en la que nos constituyamos poco tendrán que ver, pero pueden tener mucho que ver, si por ejemplo nos constituimos como una sociedad plenamente estadounidense adquiriendo una existente, o creando una y permaneciendo en el lugar, para operar en los USA y también en México o viceversa.

Un abanico de planteamientos

Lo anterior, como poco, nos abre dos preguntas iniciales, ¿cuál es el motivo por el que deberíamos establecernos en un país y operar en otro? Y llegado ese supuesto, ¿qué implicaciones tendrá al respecto?

México y USA para montar un negocioResolviendo la primera cuestión diremos que según del sector que seamos igual nos interesa estar presentes en una economía líder en el mundo para por ejemplo disponer de financiación en temas tecnológicos, estar en el mercado líder financiero mundialmente, y desde ahí también en operar en una plataforma como es México que nos da entrada a todo el mercado latinoamericano de habla hispana, y por el contrario, puede interesarnos establecernos en México, y desde México convertirnos en proveedores globales a nivel del mercado hispano de la región y englobando a los USA que por posicionamiento geográfico se sitúan como lugar ideal para recibir todos los inputs para el inmenso y creciente mercado hispano que disponen.

Llegada entonces a la conclusión de la primera pregunta que nos formulábamos cabe responderse a la segunda, ¿qué implicaciones tendrá todo ello? Sin duda unas de las implicaciones más importantes serán las relevantes con temas fiscales, y para evitar un impacto del fisco que pueda dañar a nuestra empresa es muy interesante hacer una aproximación a lo que nos permite el convenio existente para evitar la doble imposición firmado tanto por los Estados Unidos Mexicanos, como por el gobierno de los Estados Unidos de América.

Aproximándonos al tratado para evitar la doble imposición

El primer paso que deberemos dar si hablamos de dicho tratado es mencionar que el primero tiene alcance para aquellas personas residentes en uno o de ambos estados contratantes, según lo que establece el mismo convenio en su artículo primero.

A colación con la figura de persona, más adelante nos adentraremos en los conceptos de figura física y de persona jurídica, pero deberemos de entrada considerar que, para que le resulte de aplicación en dicho convenio se debe encontrar dentro de los supuestos incluidos en el mismo, y siempre y cuando no resulte aplicable el artículo 4 del mismo lo que impediría que tal persona dicho convenio le resultase de aplicación, sin perjuicio de todo lo establecido en el artículo 5 del convenio sobre la no limitación de lo establecido en su artículo 4 de las disposiciones que este dispone.

Obviamente, extremadamente importante resulta establecer cuáles son los impuestos que se encuentran integrados en este convenio, ello lo dispone dicho convenio en su artículo 2 dictando que  los impuestos comprendidos son aquellos que refleja el mismo en su artículo 2.3 en sus apartados a) y b), es decir:

  1. a) en México: el impuesto sobre la renta establecido en la Ley del Impuesto sobre la Renta.
  2. b) en los Estados Unidos: los impuestos federales sobre la renta establecidos por el Código de Rentas Internas (excluido el impuesto sobre ganancias acumuladas, el impuesto sobre sociedades controladoras personales y las contribuciones a la seguridad social), y los impuestos especiales sobre las primas de seguros pagadas a aseguradoras extranjeras y los impuestos especiales a las fundaciones privadas en la medida necesaria para cumplir con lo dispuesto en el párrafo 4 del Artículo 22 (Organizaciones Exentas). Sin embargo, el Convenio se aplicará a los impuestos especiales sobre primas de seguros pagadas a aseguradoras extranjeras sólo en la medida en que los riesgos cubiertos por tales primas no hayan sido reasegurados con una persona que no tenga derecho a la exención de dichos impuestos de conformidad con el presente o cualquier otro convenio aplicable a estos impuestos.

Destacando también el mismo convenio que “el Convenio se aplicará igualmente a los impuestos de naturaleza idéntica o análoga que se establezcan con posterioridad a la fecha de firma del mismo y se añadan a los actuales o les sustituyan. Las autoridades competentes de los Estados Contratantes se comunicarán mutuamente las modificaciones importantes que se hayan introducido en sus respectivas legislaciones fiscales, así como cualquier publicación oficial relativa” (art. 2.4).

Llegados a este punto conviene hacer un acercamiento a la figura de persona que anteriormente se mencionaba, pues como podemos comprobar en el artículo 3.1 en su apartado a) del convenio el mismo establece que persona “comprende las personas físicas o morales, incluyendo una sociedad, una compañía, un fideicomiso, una asociación, una sucesión y cualquier otra agrupación de personas”. Dicho de otro modo, el convenio equipara persona física y jurídica, reconoce a todos como persona, en una misma definición, si bien luego para las jurídicas de adentrará también en el término “sociedad”, pero ello no nos afecta en relación a lo que aquí estamos exponiendo.

Finalmente, y realizando un segundo acercamiento de interés, destacar que “a los efectos de este Convenio, la expresión “residente de un Estado Contratante” significa toda persona que en virtud de la legislación de este Estado esté sujeta a imposición en él por razón de su domicilio, residencia, sede de dirección, lugar de constitución o cualquier otro criterio de naturaleza análoga. Sin embargo, esta expresión no incluye a las personas que estén sujetas a imposición en este Estado exclusivamente por la renta que obtengan procedente de fuentes situadas en el citado Estado”. (art.4)