No todas las irregularidades con Hacienda son delito

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Irregularidades con hacienda

En el imaginario popular parece existir la creencia o la percepción de que si tenemos una deuda con la Seguridad Social o, especialmente, con Hacienda iremos directos a la cárcel cuando para nada es así. Una deuda con la Seguridad Social o con Hacienda no siempre es delito, al contrario, en muchísimas ocasiones no tiene relevancia penal.

En este artículo vamos a centrarnos concretamente en el caso de la hacienda pública y vamos a analizar cuando un determinado incumplimiento nuestro con el fisco es delito o no lo es, y vamos a centrarnos en ello destacando obviamente que aquí no se está diciendo que si no es delito está bien. No, no es eso, al contrario, nosotros siempre deberemos cumplir con todas las obligaciones fiscales y tributarias que nos apliquen, pero de eso a que esos incumplimientos sean un delito media un trecho, y es bueno conocer la diferencia.

Delitos contra la hacienda pública

Para empezar decir que la estipulación de estos delitos está establecido en el vigente Código Penal español en su título XIV donde versa sobre los delitos contra la hacienda pública y contra la Seguridad Social, concretamente a partir de su artículo 305. Artículo 305 que nos establece quizá la figura esencial de los delitos contra el fisco, específicamente este artículo nos dice así:

El que, por acción u omisión, defraude a la Hacienda Pública estatal, autonómica, foral o local, eludiendo el pago de tributos, cantidades retenidas o que se hubieran debido retener o ingresos a cuenta, obteniendo indebidamente devoluciones o disfrutando beneficios fiscales de la misma forma, siempre que la cuantía de la cuota defraudada, el importe no ingresado de las retenciones o ingresos a cuenta o de las devoluciones o beneficios fiscales indebidamente obtenidos o disfrutados exceda de ciento veinte mil euros será castigado con la pena de prisión de uno a cinco años y multa del tanto al séxtuplo de la citada cuantía, salvo que hubiere regularizado su situación tributaria en los términos del apartado 4 del presente artículoHacienda

Entonces, visto este artículo en toda su integridad, vemos que el mismo nos aporta dónde se encuentra la clave que determina si una irregularidad relacionada con el fisco (basada en dejar de pagar al fisco cantidades que se le deberían haber pagado) se encuentra precisamente en la cantidad que se le adeuda, y ¿cuál es esa cantidad? La cantidad son ciento veinte mil Euros de cuota adeudada. Dicho de otro modo quien (con determinados matices) no pague a Hacienda, pero dichos pagos no superen esa cantidad podrá ser reclamado a su pago por otras vías y embargado si no paga y tiene bienes embargables, pero no podrá ser enjuiciado penalmente y en consecuencia no existirá pena de prisión.

Regularización

Además de lo anterior cabe también hacer mención a una posibilidad que la misma ley establece: la posibilidad de regularizar la situación tributaria y así eludir el proceso penal por quedar exonerado del mismo, veamos:

Como se decía, el Código Penal establece una cuantía mínima de cuota adeudada a Hacienda para que ese adeudo genere una infracción penal que se pueda perseguir por esa vía, pero adicionalmente el mismo Código Penal también establece que aún y cuando se haya podido superar esa cantidad adeudada a la hacienda pública puede eludirse la responsabilidad penal si se regulariza la situación, es decir, si se paga lo que se adeuda. Pero para que ello sea así el Código Penal vigente establece algunas condiciones.

Concretamente el Código Penal dice que se podrá regularizar la situación tributaria y quedar entonces exonerado de responsabilidad penal siempre y cuando dicha regularización se realice antes de que el órgano tributario haya notificado al deudor el inicio de actuaciones de comprobación o investigación dirigidas a dirimir si ha existido fraude contra el fisco. Este punto tiene su explicación en la intención del legislador de dar una oportunidad de enmendar “el error” a quien no ha pagado, pero siempre que sea voluntariamente y de “buena fe”, no porque ya ha sido detectado y busca entonces una vía de escape a la acción penal.

Por último, indicar que si se ha regularizado la situación con Hacienda y con ello se ha evitado la acción penal, también se evitará el poder ser perseguido por las irregularidades contables y otras falsedades documentales que se hayan cometido. Entendiendo lógicamente que esta exoneración sólo alcanza a las que hayan sido cometidas en relación directa a la deuda tributaria que se haya regularizado, no se resultará exonerado de otras irregularidades o falsedades que se puedan cometer o haber cometido.