Obligaciones de los padres tras un divorcio

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Todo divorcio con hijos menores o dependientes genera unos derechos y unas obligaciones de cara a los progenitores. Vamos a ver en las siguientes líneas algunas de las principales obligaciones que se pueden establecer a los padres para con sus hijos en los supuestos de divorcio.

Cabe decir que muchas de las obligaciones son las ya establecidas legalmente por defecto pero que, en cada caso particular, pueden nacer y nacerán obligaciones particulares para ese o esos menores en particular. De todo ello será el juez que vea el caso el responsable de incorporar las medidas u obligaciones correspondientes.

Obligaciones de los padres tras un divorcioSerá obligación de los padres satisfacer la pensión de alimentos que se imponga y de cumplir con la satisfacción de aquellas necesidades que el hijo vaya pudiendo tener a lo largo de su vida mediante la debida provisión de los recursos necesarios. Para el cumplimiento de tal medida el órgano judicial podrá imponer las medidas que considere oportunas y pertinentes.

Los progenitores también podrán ser obligados a no realizar ninguna acción que cause daño ni perturbación de ningún tipo al o la menor en aquellos casos donde se vea modificada la titularidad de la potestad del mismo o de la misma.

Otra obligación que se les puede imponer a los padres y madres es que los mismos cumplan con las medidas que el juez imponga con el fin de que ninguno de ellos, o ningún tercero, pueda sustraer a los menores de edad. Dentro de estas medidas se encuentra el evitar que los niños puedan salir al extranjero de no haberlo autorizado expresamente el juez, de evitar que al menor se le dé un pasaporte u otras medidas como el conocimiento del juez del domicilio del menor y de cualquier cambio en el mismo que se produzca.

También resultará obligación de los progenitores el permitir que el menor o la menor mantengan relaciones personales con plena normalidad tanto con sus abuelos maternos y paternos, así como con el resto de sus personas parientes y allegadas a los mismos y a las mismas. Ello emana tanto de los derechos de tener una relación familiar rica y normal, así como de la necesidad de que dichos menores desarrollen su crecimiento en un entorno sano y con el mejor y mayor nivel relacional posible.

Por supuesto, a lo expuesto en el párrafo anterior, existirán las excepciones que puedan existir legalmente en el supuesto de abuelos, familiares diversos u otros allegados que no cumplieren los requisitos para poder mantener contacto ni relación con los menores, por poder ser ello perjudicial para estos últimos.

En el caso de aquellos menores que sean niños acogidos, toda regulación correspondiente a las visitas que corresponden tanto a sus abuelos, parientes de todo tipo e incluso a sus padres será la que establezca el juez en cada momento. En ese caso, se deberá estar al tenor de lo que dicta el juez en cada momento siempre pensando el mismo en lo mejor para el interés del menor.