Obligaciones en el comercio electrónico

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Algunos aspectos a tener en cuenta si nos estamos planteando ofrecer nuestros servicios a través de la Red, o si queremos comenzar cualquier tipo de andadura en el comercio electrónico.

El comercio electrónico es una realidad ya muy presente en nuestro día a día. Lejos quedan ya aquellos tiempos en los que comercializar los productos por vía electrónica era algo considerado extraño e incluso una rareza. En la actualidad ya es una realidad plenamente consolidada entre nosotros, una realidad ya no sólo consolidada sino en plena ebullición, una ebullición que en los próximos años llegará a su máximo hervor provocando una implantación cada vez mayor de esta forma de poner los productos a disposición de los consumidores y usuarios. Y todo ello tiene una regulación, veámosla.

La ley principal, entre otros preceptos que puedan resultar de aplicación, que regula los bienes y servicios comercializados por vía electrónica es la Ley 34/2002, de 11 de julio, de servicios de la sociedad de la información y de comercio electrónico. Una ley vigente (si bien el legislador pretende ir introduciendo modificaciones y novedades en relación a estas operaciones de comercio electrónico para adaptarse a los tiempos, a las realidades actuales y cambiantes) que determina el marco básico en el que deben moverse estás actuaciones.

Libertad e información

En primer lugar destacar que para ejercer la prestación de servicios en el marco del comercio electrónico no se requerirá solicitar autorización previa según estable la misma ley en su artículo 6.

Ello quiere decir que si quieres iniciar una actividad de comprar o vender en Internet no deberás solicitar a ninguna administración permiso para ello. Todo ello sin perjuicio de las salvedades que puedan existir para determinados productos o servicios a los que si se les exija imperativamente algún tipo de autorización para existir. Dicho de otro modo lo anterior: nadie podrá exigirnos una autorización para comprar o vender lo que sea por Internet, pero no podremos venderlo ni por Internet ni por ningún lugar si aquello que vamos a vender requiere de algún tipo de autorización, licencia o lo que fuere para poder ser ofrecido y/o comercializado.

Una vez ya estamos en disposición de ser prestadores de servicios de la sociedad de la información, debemos saber que estamos obligados a cumplir algunos requisitos para poder operar dentro de la ley. Así por ejemplo ley nos exige, y entre otras obligaciones que puedan corresponder, que:

En el lugar donde comercialicemos nuestros productos (es decir, en nuestro sitio Web) mostremos de forma permanente, fácil, directa y gratuita nuestro nombre o denominación social, así como la dirección donde localizarnos, una dirección de cualquier electrónico y cualquier otro dato que permita que tanto los usuarios como las autoridades competentes puedan comunicarse con nosotros de forma directa y efectiva.

También resulta obligado por este precepto (estamos hablando del artículo 10 de la LSSI) que se muestran los datos de nuestra inscripción en el Registro mercantil o de cualquier otro registro en el que estemos dados de alta para la adquisición de personalidad jurídica propia o incluso a los meros efectos de publicidad. Del mismo modo si para ejercer nuestra actividad se precisare de autorización previa deberemos mostrar los datos identificativos de la misma y del órgano que nos otorgó la misma.

Datos identificativos y de costes

También se requerirá que mostremos nuestros datos de colegio profesional (número de colegiado, colegio de pertenencia) en los casos que nuestra colegiación resulte exigida para la prestación de servicios por vía electrónica que estamos ofreciendo. Del mismo modo deberemos incorporar qué título académico oficial o profesional contamos para la adecuada prestación de los servicios que aquí nos incumben y el estado de la UE (Unión Europea) o del EEE (Espacio Económico Europeo) en el que obtuvimos y nos expidieron dicho título. De corresponder mostraremos la homologación u oficial reconocimiento que corresponda.

Además, deberemos incorporar todas aquellas normas que apliquen al desempeño de nuestra profesión objeto del sitio Web donde comercializamos la prestación de servicios y los medios donde se puedan conocer las mismas. Luego, finalmente, deberemos mostrar nuestro número de identificación fiscal.

Lo anterior con relación a los datos identificativos meramente dichos, además en el caso de que en nuestro sitio Web hagamos referencia a precios de lo que ofrecemos, los mismos deberán indicar si tienen los impuestos aplicables aplicados o no, y si corresponde deberemos mostrar los costes del gasto de envío de los mismos. Y todo ello sin perjuicio de aquello, que adicionalmente, legislativamente resulte impuesto.