Obsolescencia programada en los productos y la legalidad de la misma

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Vamos a adentrarnos en un tema de cierta actualidad y que da para mucho debate y tiene en su seno enconadas opiniones sobre el mismo. Vamos a adentrarnos en el tema de la obsolescencia programada que se da en la actualidad en muchos productos, así como en la corta duración de otros muchos productos que igual sin entrar técnicamente en la obsolescencia programada en sí misma, sí que quedan inservibles o tienen una vida útil muy inferior a antaño.

Conceptualizando

Primero de todo deberemos conceptualizar el tema, ¿qué es la obsolescencia programada? Bien, diremos que la obsolescencia programada es la acción de fabricar un determinado producto para que el mismo tenga una duración determinada, es decir, que el mismo se estropee, quede inservible o deje de tener utilidad en un tiempo determinado. Que tenga una vida útil determinada que sea más corta de la vida que podría tener si se fabricase con otros materiales o prestaciones análogas.

Productos con obsolescencia programadaOtra cara de la misma moneda es la de aquellos productos que no están técnicamente programados para morir (como sería por ejemplo el caso de las bombillas que pueden estar preparadas para vivir un determinado número de horas encendidas, las impresoras que después de X impresiones dejan de funcionar o los móviles que después de X meses tienen un repentino estropeado en su batería), pero que tienen una vida corta muy útil por la mala calidad de sus materiales en general o que quedan sin uso por ejemplo por avanzar mucho la tecnología y ya no tener ningún uso práctico cuando ayer parecía insustituible.

Distintos temas

Deberemos decir que en juego en este tema entran muy variadas consideraciones pues son distintas las vertientes desde las que podremos enfocar este tema, y distintas son las aristas y los puntos que influyen en el mismo.

Así, por ejemplo, deberemos diferenciar de lo que se trataría meramente de comprar productos buenos o malos, de una gama u otra, pues de esos siempre los ha habido y habrá, que de fabricar expresamente productos para que “caduquen”. Dicho de otro modo, diferentes categorías de productos siempre las ha habido, y si compramos un producto X de gama baja es obvio que por lo general nos debe durar menos que ese mismo producto de gama alta, pero eso no es exactamente de lo que se está hablando en este artículo.

Otro punto desde el que se puede tratar es de si resultaría rentable crear productos con una calidad determinada, por ejemplo un Smartphone de gama alta y que el mismo no quede obsoleto nunca, o si por ejemplo saldría rentable fabricar una lavadora, una caldera, una nevera o una televisión que en lugar de durarnos entre 2 y 5 años nos durase 10, 15, 20 ó más como sucedía con los productos que se fabricaban hace muchos años.

¿Eran mejores los productos anteriores? Aquí podríamos discrepar, probablemente técnicamente eran muy inferiores a cualquier producto de la actualidad, pues nunca como ahora podía producirse tanto y tan barato, ahora bien, seguro también que esos productos estaban mucho más preparados para poderse reparar, era otro concepto sin duda.

Antaño los productos, incluso un vestido o una televisión, estaban pensados para durar casi la vida de una persona, ¡o más incluso! Eso, en la actualidad, ni se persigue, ni se desea, ni sería por lo general positivo, pues la producción en escala, la aparición de nuevos materiales y el desarrollo global, entre otros factores, han permitido crear productos de una calidad adecuada a un coste muy inferior al de antaño.

Todo ello nos lleva a una conclusión, nunca como ahora fue tan barato producir los productos, pero nunca tanto como ahora los productos duraron tan poco, ¿es eso lógico? Cabría decir que sí, pues producir un producto como se producía antaño costaría y tendría un coste infinitamente superior, ¿merecería la pena? Sin duda hay que ponerlo como mínimo mucho en entredicho. Además, en la actualidad, la tecnología se mueve y avanza a una velocidad de vértigo lo que produce que vaya dejando en su avance muchos productos y procesos rápidamente obsoletos por lo que actualizarlos es absolutamente necesario. Ello nos debe llevar a concluir que obtener productos con una durabilidad determinada por el coste que se obtienen resulta más rentable que fabricar productos mucho más caros con una durabilidad muy superior.

No entraremos aquí a debatir las bondades o maldades del consumismo, favorecido por un sistema capitalista globalizado, pero es cierto que “para que la máquina siga funcionando hay que seguir vendiendo”.

Por supuesto, todo tiene sus matices, ya que por ejemplo existen iniciativas que pondrán a prueba esta teoría. Una cara referencia la encontramos en el “proyecto Ara” de Google, un proyecto del gigante estadounidense que pretende fabricar teléfonos inteligentes modulables y actualizables, es decir, pretende vender diríamos la carcasa con unos módulos integrados (un módulo la batería, otro la memoria, la cámara, el GPS, etc., etc.) y los mismos los podríamos cambiar a nuestro gusto para configurar el aparato según nuestras necesidades o para cambiar sólo las partes que quedan obsoletas. Este proyecto es simplemente eso, un proyecto, pero será sin duda un buen banco de pruebas para, entre otras cosas, comprobar si es mejor apostar por esta modalidad de productos o si resulta mejor hacerlo por productos que duren poco, pero su coste sea muy bajo y siempre esté nuevo; claro ejemplo lo encontramos en los ordenadores personales, hace pocos años se modificaban piezas interiores, la memoria, etc. Hoy eso está prácticamente en desuso pues la fabricación en serie y otros factores hacen que sea más rentable comprar el equipo nuevo que partes de este.

Ahora bien, ¿que una televisión “muera” fulminantemente después de unas determinadas horas de uso por el fundido de un fusible es legal? ¿Qué un teléfono se quede sin batería al poco tiempo de comprarlo es legal? Aquí hemos de diferenciar entre lo que es legítimo y lo que es legal. Lo de legítimo debe quedar a opinión del lector que según su forma de verlo lo interpretará de una forma u otra, referente a lo legal diremos que de legal serlo lo es, otra cosa es las implicaciones que ello tenga para la garantía del producto.

Dicho de otro modo lo anterior, legal lo es, pues no se trata de estar vendiendo un producto defectuoso de entrada, sino que se vende un producto con una calidad suficiente para durar X tiempo. ¿Que normalmente esta calidad está cerca de los 2 años? Evidente, ¿el motivo? La garantía de los productos. Pues en nuestro ordenamiento esa es la garantía y si el producto “muere” antes de ese periodo corresponderá al fabricante cambiárnoslo o reparárnoslo. Y todo ello sin mencionar la responsabilidad de cada persona de comprar o dejar de comprar productos que igual ni le conviene ni necesita comprar o actualizar, pero en fin, ese sería en todo caso otro tema a tratar, y se adentraría más en el terreno sociológico que otra cosa.