Particularidades de los seguros de vida

0
1566

Son muchas las personas que se deciden por contratar alguna modalidad de seguros de vida. Los mismos son sin duda una excepcional opción para proteger la estabilidad económica de los nuestros si nosotros fallecemos, además de ofrecernos otras interesantes prestaciones y coberturas que nos ayudarán a estar más protegidos ante potenciales y graves imprevistos que se nos puedan presentar. Los mismos son una excelente opción como decíamos, pero ¿conocemos cómo están regulados legalmente? Veamos.

Ley del contrato de seguro

Lo primero que se debe conocer, es que los seguros sobre la vida están legalmente regulados en el marco de lo que se establece de los mismos en la Ley 50/1980 de 8 de octubre, de Contrato de Seguro, por supuesto entre otras leyes y preceptos que directa o indirectamente le puedan resultar de aplicación.

Luego, es interesante conocer la definición y el alcance que esta misma ley mencionada dicta para los seguros sobre la vida. Así, la misma establece que “por el seguro de vida el asegurador se obliga, mediante el cobro de la prima estipulada y dentro de los límites establecidos en la Ley y en el contrato, a satisfacer al beneficiario un capital, una renta u otras prestaciones convenidas, en el caso de muerte o bien de supervivencia del asegurado, o de ambos eventos conjuntamente”. (art.83 LCS)

Entonces, tal y como podemos ver, un seguro sobre la vida es aquel seguro que nos ofrece una determinada prestación en caso de morir, pero no sólo ello, pues si bien el seguro de vida es un seguro esencialmente pensado para el caso de recibir una prestación por nuestro fallecimiento, los mismos también pueden incluir otras coberturas que no tengan que ver con nuestra muerte pero que siguen relacionados con los seguros de vida, como pueden ser indemnizaciones por invalidez, etc.

Seguro de vidaCabe destacar que no debemos confundir un seguro de vida en el término estricto de como se conoce socialmente, es decir, no debemos confundir por ejemplo un seguro en el cual por nuestra muerte darán X miles de Euros a nuestros beneficiarios, con un seguro de decesos que sirve para cubrir los gastos de nuestro entierro. Son dos seguros que tienen que ver con la muerte, pueden incluir paralelamente coberturas análogas, pero no son exactamente lo mismo.

Sobre los seguros de vida decir también que la ley establece que un seguro de vida lo podremos contratar para nosotros mismos o también para terceros, incluso podremos hacer seguros de vida para distintas personas y en todos ellos podremos incluir meramente la prestación de indemnización por muerte o bien podremos incorporar estas coberturas que no tiene que ver directamente con la muerte, e incluso se podrán combinar las mismas (seguros que no incluyen una u otra cobertura, sino que incluyen ambas)

La importancia de la figura del beneficiario

La figura del beneficiario cobra una especial relevancia en los seguros de vida. El motivo es obvio: en la mayoría de los casos es el destinado a recibir las prestaciones que tenía contratados el asegurado del seguro de vida. Dicho de otro modo, resulta claro que si nos morimos no cobraremos nosotros las prestaciones que nos correspondan, por lo que regular claramente el beneficiario es indispensable. Aunque obviamente también cabe señalar que en aquellos casos donde la prestación no esté relacionada con nuestra muerte, los perceptores, los beneficiarios seremos nosotros mismos.

De no establecer un beneficiario específico, el beneficiario de nuestro seguro de vida será el que legalmente esté establecido, y de no existir regla para ello el capital pasará a formar parte del patrimonio del tomador (art.84 LCS) por ello es importante de que si queremos evitar problemas y controversias designemos al beneficiario en particular. Esta designación la podremos realizar en el momento de contratar el seguro o posteriormente, y podremos modificarla tantas veces como deseemos (art. 84 LCS), así como revocar la designación en cualquier momento (art. 87 LCS) y sin mayor formalidad o requisito que solicitarlo por escrito al asegurador sin que este pueda manifestar su oposición a ello.

Aún en el terreno de los beneficiarios, indicar que la ley incluye un artículo destinado a evitar que beneficiarios que hayan atentado contra la vida de alguien para cobrar su seguro de vida puedan beneficiarse de los mismos estableciendo concretamente que “la muerte del asegurado, causada dolosamente por el beneficiario, privará a éste del derecho a la prestación establecida en el contrato, quedando ésta integrada en el patrimonio del tomador” (art. 92 LCS). Dicho de otro modo de forma coloquial quien mate a otro para cobrar su seguro no lo cobrará.

Finalmente, y sin tener nada que ver con el tema de los beneficiarios de los seguros de vida, indicar un último punto muy interesante con el tema de los seguros de vida, ¿qué sucede si nos suicidamos? ¿Nuestros beneficiarios cobrarán o no? Pues bien, la LCS dice en su artículo 93 que de no existir pacto en contrario (si en el contrato de seguro de vida no figura en cosa) el riesgo de suicidio sí que está cubierto, y que el mismo aplicará después de un año de haber contratado el seguro.