¿Puedo grabar una conversación con otra persona?

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Una pregunta extremadamente recurrente en el ámbito legal que se realizan muchas personas es sí se puede grabar una conversación con otra persona (estamos, por ahora, hablando de grabar una conversación telefónica, en general, aún no nos estamos adentrando en casos concretos de si la grabación es de terceros, es con la intervención propia del grabador, es para formalizar un contrato, etc.).

La respuesta rápida a la cuestión anterior es un sí. Sí que se pueden grabar conversaciones con otras personas. Pero este sí, esta afirmación debe de ser acogido con mucha cautela, tomar todas las precauciones al respecto y entender que hay muchas distinciones sea el caso en particular y muchos matices a considerar.

En realidad, existe mucha mitología y muchas dudas al respecto. Quizá sea por la influencia de lo visto en el mundo cinematográfico o sea por lo que fuere, pero muchas personas se piensan que grabar una conversación siempre es delito, y ello no siempre es así, aunque según los casos sí que puede ser así. Veamos.

grabar una conversación con otra persona

El primer gran punto a distinguir en aquellos casos donde se realiza una grabación y la misma quiere ser aportada como prueba a un juicio es si esa grabación que se va a aportar ha sido realizada y se aporta por una de las partes que interviene en el juicio participando la misma en la grabación sobre el asunto en cuestión o no.

En el primero de los casos (en el de una persona que graba una conversación en la que ella misma participa y graba el asunto y luego lo pretende aportar como prueba) nos encontramos ante un caso en el cual la mayoría de jueces de nuestro país si se dan las circunstancias adecuadas la admitirán como prueba, teniendo siempre presente que la admisión final de la grabación, como de cualquier otra prueba, o no dependerá en última instancia del juez o tribunal que esté tratando el caso.

Ahora bien, cuando la grabación es sobre terceros la situación es muy diferente, todo es mucho más restrictivo y grabar ese tipo de conversaciones sí que puede ponernos en problemas que pueden terminar con nuestros huesos en la cárcel por un tiempo de hasta 4 años. Además, debe tenderse muy presente que no se pueden interceptar conversaciones telefónicas de terceros sin mediar autorización judicial, y en tal caso, sólo podrán realizarlo las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado.

Dicho en otras palabras todo lo anterior, no toda grabación debe conllevar una autorización judicial para poder ser llevada a cabo, pero en muchas ocasiones sí que la requerirá. Y además de todo ello debe tenerse muy presente que la parte contraría intentará impugnar dichas pruebas y se deberán tener presente también otros aspectos que pueden implicarnos y complicarnos.

Por un lado es importante que si se quiere aportar como prueba una grabación que consideramos legítima para aportarla a un proceso judicial lo hagamos con todas las prevenciones del mundo, garantizando la integridad de la misma para que no pueda ser puesta en duda su autenticidad.

Luego, también deberán tenerse en cuenta otros aspectos en los que se puede incurrir cuando se realizan grabaciones como son por ejemplo provocar una vulneración al derecho a la intimidad, afectaciones relacionadas con la LOPD o con la vulneración del secreto de comunicaciones entre otros.