Puente de negocios entre México y los Estados Unidos de América

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A pesar de las noticias que invaden los medios de comunicación en los últimos meses y de las declaraciones del Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, hasta ahora, son muchas las empresas que escogen México como puerta de entrada al mercado estadounidense y también son muchas las empresas que una vez establecidas, o que directamente establecidas en los Estados Unidos de América atacan al mercado hispano entrando por México.

Lo cierto es que hasta el momento, la relación económica entre México y los Estados Unidos de América ha sido enorme y esa gran bilateralidad se ha plasmado en el convenio existente entre ambas naciones para evitar la doble imposición impositiva. Veamos aquí algunos detalles al respecto.

En primer lugar, decir que en virtud lo establecido en el artículo primero punto primero del convenio el mismo alcanza a “…a las personas residentes de uno o de ambos Estados Contratantes”, todo ello con las distintas salvedades y consideraciones que resultan legalmente establecidas al respecto.

Lo anterior determina a quien alcanza dicho convenio pero no el que alcanza el convenio, ello resulta establecido en el artículo segundo punto primero donde se determina que “El presente Convenio se aplica a los impuestos sobre la renta exigibles por cada uno de los Estados contratantes” y entiende en el artículo segundo punto segundo que “se consideran impuestos sobre la renta los que gravan la totalidad de la renta o cualquier parte de la misma, incluidos los impuestos sobre las ganancias derivadas de la enajenación de bienes muebles o inmuebles”.

El convenio prosigue determinando los impuestos concretos que abarca lo indicado anteriormente y luego se adentra en detallar y especificar concretamente a qué se refiere con los términos “persona física” o “sociedad” entre otros, definiciones en la que no entraremos en detalle por no considerar que lo mismo resulta el núcleo clave de lo que persigue el convenio.

Ahora bien, un punto nuclear del acuerdo y en el que debemos detenernos de forma indefectible es aquello que el convenio entiende por residente. Este aspecto tiene suma importancia tanto para los mismos nacionales de ambos países como para las empresas foráneas que deseen hacer negocio en México o en los Estados Unidos de América y tengan interés en dicho convenio. Siendo tan relevante dicho aspecto conviene detenerse en el detalle del mismo.

Así podemos ver en el punto primero en el artículo cuarto del convenio que se entiende por residente “a los efectos de este Convenio, la expresión “residente de un Estado Contratante” significa toda persona que en virtud de la legislación de este Estado esté sujeta a imposición en él por razón de su domicilio, residencia, sede de dirección, lugar de constitución o cualquier otro criterio de naturaleza análoga. Sin embargo, esta expresión no incluye a las personas que estén sujetas a imposición en este Estado exclusivamente por la renta que obtengan procedente de fuentes situadas en el citado Estado”.

Pero, según este convenio que ha venido rigiendo las relaciones entre ambos países, ¿qué sucede cuando una persona física sea residente en ambos Estados? Bien, ello lo desgrana y resuelve el siguiente punto del mismo artículo del convenio, pero tampoco nos detendremos al respecto pues resultan sumamente largas las consideraciones que el mismo realiza sobre como resuelve el asunto y desvirtuaría el contenido de este texto.

Y, finalmente, otro elemento absolutamente relevante sobre todo para las empresas foráneas que vayan a realizar negocios en alguno de ambos países es aquello que se entiende por establecimiento permanente. Ello se encuentra regulado en el artículo quinto del convenio. Artículo quinto que en su punto primero dicta que “a efectos del presente Convenio, la expresión “establecimiento permanente” significa un lugar fijo de negocios mediante el cual una empresa realiza toda o parte de su actividad”, y que “El término “establecimiento permanente” también incluye una obra o construcción, o un proyecto de instalación o montaje, o las instalaciones o plataformas de perforación o barcos utilizados en la exploración o explotación de recursos naturales, o las actividades de supervisión relacionadas con ellas, pero sólo cuando dicha obra, construcción o actividad tenga una duración superior a seis meses” (punto tercero del artículo quinto).

En definitiva, tener presentes los anteriores puntos y muchos otros resulta extremadamente relevante pues puede tener y tiene un alto impacto fiscal, y en consecuencia ello puede tener y tiene una gran relevancia e impacto para cualquier persona física o jurídica que realice o que pretenda realizar entre México y los Estados Unidos de América.

Es deseable que todas las manifestaciones que estamos escuchando últimamente relacionadas con la ruptura de las relaciones entre ambos países, queden finalmente en simples palabras y puedan mantenerse o mejorarse las relaciones comerciales entre México y los Estados Unidos de América. No cabe duda que una buena relación entre estos países vecinos reporta beneficios para ambas poblaciones, sin contar con lo deseable de la buena vecindad y la protección de los derechos de todas las personas que compartimos nuestro planeta.