Qué es un contrato de aparcería

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El contrato de aparcería es un tipo de contrato especialmente utilizado en el campo de las explotaciones agrícolas y ganaderas, si bien su alcance real, según lo dispuesto en el artículo 1579 del Código Civil abarca más allá, pues habla también de establecimientos fabriles o industriales en general. Pero, ¿qué es un contrato de aparcería concretamente? Veámoslo en las siguientes líneas.

El contrato de aparcería es aquel acuerdo por el cual dos partes acuerdan explotar en régimen de mutua colaboración una explotación rural o parte de ésta. A una de las partes se la denomina “el propietario” y a la otra parte se la denomina “el aparcero”.

El objeto de estos contratos es repartirse entre las partes los frutos o utilidades resultantes de la explotación en cuestión. Los mismos deben de ser realizados por escrito y deben de resultar autenticados ante el juez del municipio donde se encuentre la susodicha explotación o bien, ante ausencia de éste, será ante el alcalde del municipio al que pertenezca la misma.

Cuando se va a realizar un contrato de aparcería, distintos son los aspectos a tener en cuenta sobre lo que debe de figurar en el mismo. Así, y de forma breve y resumida, puede decirse que los datos esenciales a figurar son los siguientes:

Por un lado, resulta absolutamente indispensable que se fije en el contrato de forma concisa y detallada los datos identificativos de la finca que se va a explotar en régimen de mutua colaboración, además obviamente también deberán resultar debidamente identificadas las partes que se someterán al contrato que se firme.

Qué es un contrato de aparcería

En el contrato de aparcería también deben figurar si existen porciones de la explotación que serán para uso y goce exclusivo del aparcero. Si es así, deberán detallarse las porciones concretas que serán de ese uso y goce exclusivo.

En el contrato también se establecerá la duración del contrato que nunca podrá ser inferior a los tres años. El cómputo de tiempo empezará a contar en el caso de las explotaciones de cultivos permanentes o semipermanentes a partir del momento en el que la explotación tenga como mínimo el 50% de la plantación en producción activa.

En la parte del pago que se pacte con el aparcero deberán detallarse aspectos como si existe derecho a habitación para el mismo y su familia, si también incluye alimentación y todos los aspectos que resulten de menester al respecto.

Obviamente, como todo contrato, el contrato de aparcería conlleva unos derechos, pero también unas obligaciones a las partes, algunas de las más destacadas son las siguientes:

La parte propietaria resultará obligada, entre muchas otras cosas, a aportar el dinero -o especies si resulta así pactado- en las fechas que se pacte para hacerse cargo de los costes que conlleve el desarrollo de la explotación (compra de semillas, compra de utensilios, compra de elementos de transporte, etc.).

Y la parte aparcera resultará obligada, entre otras muchas cosas también, a realizar las labores de cultivo de la explotación, administrar, conservar y manejar las plantaciones, etc.