¿Qué es un despido disciplinario?

0
156

En el ámbito laboral, existen distintos tipos de despido posibles. Siempre debe entenderse que el despido es el último recurso que cabe aplicar y que es la sanción en su máximo grado que se le puede imponer a un empleado y ese es el caso del despido disciplinario. Veamos en este artículo algunos aspectos sobre el mismo.

Obvia y evidentemente, aunque para la empresa la aplicación del despido disciplinario tiene innumerables ventajas en contra de, por ejemplo, realizar un despido improcedente, el mismo no puede aplicarse libremente y a discreción de la empresa. El despido disciplinario no debe, ni puede, aplicarse a la ligera, pero sí que es importante saber que es una opción sobre la mesa que siempre que pueda ser aplicada, deberá ser aplicada.

Una de las claras ventajas del despido disciplinario es que el mismo (al ser por causas, podríamos decir dolosas o intencionadas por parte del empleado, y no por causas imputables a la empresa u otras que no dieran lugar a ese tipo de despido) permitirá a la empresa no tener que satisfacer indemnización alguna al empleado o bien a la empleada que haya sido despedido o despedida mediante despido disciplinario.

Atención que indicar que el despido disciplinario no da lugar a indemnización a la persona despedida no significa que esta no tenga derecho a recibir los emolumentos, el dinero que se le deba hasta ese momento. Ello se hará mediante este finiquito, pero la gran ventaja es que este finiquito no deberá incluir indemnización por despido alguna.

Qué es un despido disciplinario

Tal y como se indicaba anteriormente, el despido disciplinario no es un tipo de despido que pueda ser aplicado a la ligera. El mismo viene regulado expresamente por el Estatuto de los Trabajadores y, además, cada convenio colectivo puede incorporar elementos de protección mayor para que el mismo pueda ser aplicado y no declarado nulo con posterioridad.

La aplicación indebida de un despido disciplinario puede llevar a la nulidad del mismo si el empleado reclama contra la empresa y ello es sumamente peligroso, pues la empresa no se verá tan sólo obligada a readmitir a la persona empleada, sino que además se verá obligada a pagarle todos los salarios (los denominados salarios de tramitación) que irán desde el momento en el que se produjo el despido disciplinario hasta el momento en el que el mismo sea considerado nulo.

También puede ser que el juez pueda dictar que el despido no es nulo, pero sí improcedente, en este caso nos encontraremos en el caso de que si el empresario no regresa a la empresa se le deberá indemnizar en base a lo que le corresponda por despido improcedente.

Finalmente, y para definir de forma general y muy genérica las circunstancias en las que puede aplicarse el despido disciplinario podemos decir que el mismo puede aplicar en casos de ausencias injustificadas del empleado al trabajo o retrasos constantes, cuando el mismo sea indisciplinado o desobediente, cuando el mismo incurra en ofensas contra compañeros o superiores, dañe la reputación de la empresa, realice acoso y otros supuestos que se podrían mencionar.