Qué hacer ante ataques contra nosotros en Internet

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Si tenemos la mala fortuna de toparnos con un calumniador en la Red, siempre tendremos herramientas en nuestra mano para luchar legalmente contra el mismo. Todo dependerá de diferentes factores, como el país de procedencia de las injurias, la visibilidad de dicha persona, etc.

Hace ya varios años que Internet está entre nosotros y ha comportado, está comportando y comportará profundos cambios sociales en muchos aspectos. A la vez también está haciendo aparecer nuevas realidades que antaño no existían, una de ellas son los hechos delictivos producidos a través de Internet, aquí vamos a tratar sobre una modalidad de los mismos.

Una extensión de la vida real

De entrada debemos decir que en realidad Internet no es más que una extensión de nuestra “vida real”, y es que en realidad no existe “vida real” y “vida virtual”, en realidad todo es vida nuestra real que en todo caso realizamos por medios virtuales o no, pero reales al fin y al cabo.

Lo anterior es extremadamente importante pues son muchas las personas que a veces hablan de Internet como si fuese algo ajeno a ellos, como si lo virtual no tuviese impacto o trascendencia real y como si en realidad lo que hiciesen en la red no fuese real. Cuando en realidad si compro un billete de avión es igual de real si lo compro en la oficina de la agencia de viajes que si lo compro dando un click en la página de la agencia de viajes online de turno, el avión lo cogeré del mismo modo y volaré igual a mi destino. Del mismo modo si insulto o falto a alguien es lo mismo que se lo diga a la cara que se lo escriba en Internet, estoy insultándole o faltando igual.

Ello puede resultar obvio, pero como decíamos parece no serlo cuando son muchas las personas que hablan de ello como realidades separadas, cuando no lo son, y lo hacen sin darse cuenta de que por ejemplo para las implicaciones legales (penales, etc.) de las que de sus actos nazcan, da lo mismo que sean actos electrónicos o físicos, quien delinque, delinque igual.

Importantes diferencias

Ahora bien, decir que no existe una vida real por un lado y una vida virtual por el otro, sino que todo es real, no quita que no existan importantes diferencias entre ambas esferas, pues las hay y muchas.

La diferencia más profunda y evidente se produce cuando en muchas ocasiones (para algunos tipos de delitos como los relacionados con el comercio electrónico y otros puede que no tanto pues es más fácil de identificar a las partes, etc., aunque también se dan diferencias, pero en los relacionados con el caso que aquí queremos tratar como es el caso de los actos que lesionan el derecho al honor de las personas sí que existen profundas diferencias) los actos ilícitos cometidos a través de la red son muchas veces más difíciles de perseguir. Más difíciles de perseguir no porque sean de naturaleza distinta, sino por el anonimato que aporta la red, por la diferencia de países donde se encuentran quien cometen los actos, los servidores, etc., y en general por la mayor dificultad de demostrar lo realizado.

Así, en muchas ocasiones, ya no tan solo nos bastará con tener las pruebas de que esa acción contra nosotros se está produciendo sino que además deberemos tener la capacidad de perseguirla, y eso en ocasiones se torna ardua tarea.

Ataques a nuestro honor

De entrada diremos que lo mejor es prevenir, prevenir monitorizando lo que sale de nosotros en la red y en la medida de lo posible intentando que las Webs que alojen datos negativos contra nosotros los eliminen. Si ello nos es imposible y muy costoso o prácticamente imposible de perseguir, una medida a tomar será siempre la de intentar que ese contenido vaya quedando atrás en los buscadores incorporando siempre buen y actualizado contenido sobre nosotros. No es una solución ideal, ni es la que debemos pretender, pero a veces tristemente puede dar mejores resultados hacerlo así que intentar combatir contra el otro.

Ahora bien, si quien nos está calumniando es fácilmente identificable, si está en nuestro país (de no estarlo también podremos perseguirlo pero es una forma diferente y más compleja que las controversias producidas en el mismo país) y si creemos que podemos perseguirlo, nuestro ordenamiento jurídico establece por ejemplo en el Código Penal los delitos contra el honor, fijando las figuras delictivas de las injurias y las calumnias como hechos perseguibles si contra nosotros se han producido.

Un último consejo, ante cualquier acción contra nosotros es recomendable primero de todo acudir a la policía o a los juzgados a denunciar los hechos y solicitar medidas cautelares a estos para que de entrada se pare la producción de daños contra nosotros, luego a lo largo del proceso ya llegará el momento de solicitar que nos resarzan y que castiguen al infractor, pero primero que nos dejen de perjudicar.