¿Qué hacer si no me devuelven la fianza del alquiler?

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Cuando se ha depositado una fianza para el alquiler de una vivienda (o de cualquier otro bien, aunque en este artículo vamos a focalizar y centrar el asunto en el caso específico de las viviendas) se tiene el derecho a que la misma sea retornada a quien en su momento la depositó.

Precisamente para evitar problemas posteriores con la devolución de la fianza, cuando un contrato de alquiler se registra legalmente, la cantidad que se registra queda depositada en un organismo oficial que será el custodio de la misma hasta la conclusión del contrato. Como mínimo se está hablando de la fianza legal establecida.

También debe tenerse presente que una vez se rescinde el contrato de alquiler puede ser que la fianza a retornar no sea la que inicialmente se depositó, sino que sea una cantidad superior. Y ello es así no porque dicha cantidad económica genere intereses ni nada por el estilo pues ello no es para nada es así. Ello es así ya que a lo largo de los años se ha podido tener que ir regularizando la fianza para ir actualizando el importe a los ascensos de la renta y así la cantidad puede resultar superior.

Una vez se finaliza el acuerdo contractual, siempre y cuando el mismo se haya rescindido de una forma correcta, con el tiempo y las formas correctas, no se haya incumplido ningún pacto de lo que había acordado y se haya verificado que no se han dejado desperfectos ni daños en la vivienda, o deudas de cualquier tipo que tengan que ver con el alcance del contrato de alquiler, la parte propietaria deberá retornar la cantidad depositada.

Lo anterior es lo que debe ser y lo que normalmente sucede, pero existen ocasiones que, por discrepancia en la cantidad a devolver, por deducciones que la propiedad quiere aplicar o directamente porque la misma se niega ello, no es así. En estos casos, la parte inquilina tiene todo el derecho a reclamar lo que es suyo.

La parte inquilina siempre debe tener presente que tiene derecho a que se le retorne lo depositado y que si debe existir alguna deducción a ello la misma debe de ser debidamente justificada y documentada. En el caso de no ser así y que la parte propietaria esgrima sucesos irreales, no justificados o simplemente se niegue a devolvernos el dinero, estaremos en todo el derecho de iniciar el proceso de reclamación.

La parte inquilina puede efectuar medidas de presión para que se le retorne su dinero, pero estas medidas siempre deben ser dentro de la ley pues nada justificará que la misma efectúe medidas de presión que se encuentren fuera de la ley por muy legítima y llena de razón que sea su reclamación.

Como no puede ser de otro modo, la negociación y acuerdo entre las partes será lo más recomendable por ello se le tendrá que reclamar al deudor mediante vía extrajudicial con burofax y otros mecanismos análogos. Luego, solo en el caso de no llegar a acuerdo, será preceptivo llegar a la vía judicial para dirimirlo.