Qué son las cuestiones prejudiciales

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Dentro de la jerga legal, uno de los conceptos que en muchas ocasiones pueden resultar desconocidos por el gran público es el de cuestiones prejudiciales, ¿a qué cabe referirse cuando se está hablando de cuestiones prejudiciales? ¿De qué tratan las mismas?

Lo primero que debe tenerse presente es que aunque, si bien cuando hablamos de cuestiones prejudiciales estamos hablando de un concepto globalmente común, el mismo tiene distintas implicaciones y distintas aristas a tratar.

Dicho de otro modo, las cuestiones prejudiciales puede decirse que son una cosa, pero que aplican e implican en distintos aspectos, y no todos ellos del mismo modo. Entremos en el meollo del asunto para verlo y comprenderlo mejor.

Cuando se habla de las cuestiones prejudiciales en realidad, por decirlo de una forma llana y sencilla, se está hablando de aquellas cuestiones que deben resolverse de un asunto en concreto que se haya presentado ante un juzgado antes de que se pueda entrar a enjuiciar dicho asunto.

La anterior definición es una simplificación muy simplificada (permítase la redundancia) de la definición del concepto de cuestiones prejudiciales, pero sirve para marcar el tablero de juego, para marcar la base sobre la que éstas se asientan y se dibujan.

Qué son las cuestiones prejudiciales

Ahora bien, una vez ha quedado claro que las cuestiones prejudiciales son aquellas cuestiones que el juzgado o tribunal en cuestión deberá plantear y resolver con anterioridad a poder entrar a tratar el fondo de la cuestión, cabe responderse a la siguiente pregunta: ¿qué implicaciones prácticas tiene ello? Y es en este punto donde se entra a valorar en la divergencia no de concepto sino de ramificaciones que en párrafos anteriores se planteaba.

Así, por ejemplo, una cuestión prejudicial es aquella cuestión, aquel mecanismo de carácter incidental, que un determinado órgano judicial plantea sobre el asunto al TJUE (Tribunal de Justicia de la Unión Europea) antes de adentrarse a enjuiciarlo para garantizar que dicho enjuiciamiento resultará homogéneo y efectivo con el ordenamiento jurídico comunitario, evitando así posibles divergencias con el mismo.

Pero, el anterior, no es el único ejemplo de cuestión judicial a plantear, del mismo modo que el siguiente tampoco será el último caso existente de cuestiones prejudiciales que se podría mencionar, pues temas a mencionar los hay y muchos, pero estos dos asuntos aquí mencionados son dos de los más claros ejemplos de aquello relacionado con las cuestiones prejudiciales, y de los más entendible cabría añadir.

Y, ¿cuál es el segundo de los supuestos de cuestiones prejudiciales que se quiere exponer? El mismo es bien simple: en muchas ocasiones llegan cuestiones judiciales a dirimir en un ordenamiento jurídico, pero existen dudas de si deberían haber sido dirimidas en otro.

Un claro caso es el del caso que llega al ordenamiento civil pero que existe la sospecha de que el mismo podría ser un asunto constitutivo de delito perseguible de oficio. En tal caso, el órgano judicial de lo civil, antes de entrar a enjuiciar el asunto, planteará al Ministerio Fiscal la cuestión para que el mismo se posicione sobre si cabe la acción penal sobre el mismo o no.