Régimen jurídico de la venta de animales

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Cuando existen sobre un mismo tema (como suele suceder en casi todos los ámbitos según la jurisdicción y competencias de las que estemos hablando) distintas realidades legales, siempre es interesante conocerlas todas ellas, y por un lado saber y conocer cuáles son aquellos modelos que son más aconsejables que seguir, y por el contrario también intentar detectar aquellas legislaciones que poco o nada pueden encajar con nuestra realidad o bien con aquella idiosincrasia propia que pretendemos crear y no queremos que vaya por tales derroteros.

Si lo que queremos es hablar de legislaciones que han ido evolucionando con el paso de los años, nos encontraremos con  infinidad. En realidad la vida misma es una evolución y todo está permanentemente cambiando, y las realidades legislativas de toda índole por supuesto no son una excepción. Ahora bien, si quisiésemos centrarnos en algunas de aquellas que mayor relevancia e impacto han tenido por su transformación en los últimos años estaríamos hablando por ejemplo por un lado con ámbitos relacionados con  los derechos humanos y una mayor protección a la dignidad y vida, de las personas en la mayoría de países, y muy, muy destacablemente en aquello relacionado con el medio ambiente, así como en el cuidado y tenencia de animales.

Por supuesto, todas las legislaciones avanzan y se van transformando, y a la vez van dejándose cosas en el tintero por transformar, y en muchos casos sufren –por múltiples causas y motivos, a veces por múltiples intereses- de dolencias y limitaciones que impiden que estén desarrolladas en plenitud o bien que tengan toda la efectividad y el alcance que en el momento histórico en el que se desarrollan y tienen lugar deberían tener. Pero a pesar de todo, avanzan y eso es lo importante, y tal y como se decía, todas las legislaciones relacionadas con los animales en los países desarrollados, y de nuestro entorno, han ido avanzando en los últimos años.

Un claro referente

Un claro referente en materia del bienestar y protección de los animales lo encontraríamos en la ya vigente, y aprobada hace algún tiempo, legislación al respecto de la que se ha dotado la ciudad de Barcelona a través de su ordenamiento legal municipal. Y ello es así, aunque si bien la misma, como se puede comprobar en muchos aspectos, aún adolece de carencias y resulta muy mejorable; aún queda mucho camino por recorrer, pero sin duda es una de las más avanzadas al respecto e incluye aspectos muy interesantes de destacar.

Uno de los aspectos que regula esta ley es el régimen jurídico de la venta de animales, y es concretamente a este ámbito al que se le van a dedicar las líneas de este artículo. Un ámbito que merece especial atención pues demuestra la evolución de la sociedad en un aspecto tan sensible como este, y demuestra como en pocos años tanto la exhibición como el trato en general de los animales ha dado un salto cualitativo (y cuantitativo sería necesario añadir, pues en realidad este tipo de legislaciones son lamentablemente muy modernas, antaño no se ponía el enfoque ni el acento, ni se daba importancia o se veía la necesidad de dar tal especial protección a los animales).

Centrados en la venta de animales

Si mantenemos el enfoque dentro de lo que sería en lo que establece la realidad legal municipal barcelonesa en lo que se refiere al régimen jurídico de la venta de animales diremos que ello lo encontramos específicamente entre sus artículos 34 y 48, ambos inclusive, de la ordenanza municipal que versa sobre ello, además de otros artículos de la misma que directa o indirectamente puedan tener relación, así como otros preceptos que puedan resultar o resulten aplicables.

Entrando en el detalle de lo que establece la ley, resulta por ejemplo muy destacable lo que se indica en el artículo 34 de la ley referente al tamaño mínimo de los locales, a la superficie mínima de la que deberán disponer. La misma es de 40 m2, y con ello se quiere evitar la venta de animales en lugares donde los mismos estén hacinados o no puedan moverse. El objeto de este artículo es que los mismos puedan estar cómodos y realizar ejercicio. Por ello, el mismo artículo también habla de las cajas donde habitarán los animales y por ejemplo exige que los animales sean sacados de las mismas 2 veces por día, aún y cuando sean días festivos.

Además, de espacioso el espacio tiene que ser saludable para el animal. Con ese fin es que el legislador impone en el artículo 35 algunos elementos al respecto, y entre ellos por ejemplo destaca aspectos cómo la debida limpieza de los espacios donde habitan los animales, los materiales de los mismos o los sistemas de aireado y ventilación de los que estos disponen. En este artículo encontramos también reseñadas obligaciones sobre la iluminación del espacio, la insonorización del establecimiento o la necesidad de realizar un control de plagas o de disponer de salas de cuidados especificas si el establecimientos tiene a la venta más de diez perros y/o gatos, o más de quince a veinte de cualquier otra especie.

Por supuesto, esta ley no se olvida de reseñar las obligaciones en cuanto a documentación y señalización de las que deben disponer el establecimiento que pretende vender animales y tampoco se olvida de delimitar aquellos animales que pueden ser objeto de la actividad comercial, y en la forma en la que esta actividad podrá realizarse.

Entre otros muchos aspectos, podría resultar muy interesante de destacar, profundizando en los aspectos en los que anteriormente se mencionaban del cuidado de los animales mientras permanecen a la venta en el establecimiento, todo lo que establece al respecto el artículo 41 sobre el mantenimiento de los mismos. Y por supuesto no debe dejarse de mencionar todas las obligaciones y disposiciones que regulan ya no sólo la venta de los mismos sino también todos aquellos complementos para estos, así como productos de alimentación para ellos en el mismo seno del establecimiento.