Renunciar a una herencia

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Las bondades de recibir una herencia están sacralizadas y muchas veces más que algo bueno es algo que se convierte en una pesadilla para el receptor.  Obviamente, son muchas las herencias que se reciben y que suponen una gran satisfacción para los receptores de las mismas, pero también resulta bien cierto que, para muchas otras personas, recibir una herencia más que suponer una suerte es un gran problema. Para todos estos casos debe saberse que es posible renunciar a una herencia. Veamos en este artículo algunos aspectos sobre ello.

En los últimos años se han incrementado, y mucho, el número de herencias que han sido rechazadas, y ello tiene una doble motivación principal: por un lado, la existencia del Impuesto de Sucesiones y Donaciones, uno de los motivos principales de rechazo de una herencia y, por otro lado, la obligación de asumir las deudas del fallecido también es otro de los claros motivos por los cuales muchas personas renuncian a una herencia.

Dicho de otro modo lo anterior, aceptar una herencia supone el tener que pagar el correspondiente impuesto que pueda existir y no todas las personas pueden pagar el impuesto que se les viene encima en el momento de aceptar una herencia. Y, además, aceptar una herencia también supone aceptar todas las deudas que la persona fallecida pudiera tener, por ello a veces es más rentable no quedarse con los bienes de la persona difunta y así no quedarse también con sus deudas.

 

La renuncia a una herencia es algo que debe meditarse muy bien pues debe tenerse muy presente que una vez tomada la decisión de renunciar a ella ya no podrá darse marcha atrás, no existe la posibilidad de rectificar tal decisión.

Y para decidir si es mejor quedarse con la herencia o renunciar a la misma nada mejor que hacer números y, sobre todo, responderse a las siguientes preguntas: ¿por la herencia hay que pagar algún impuesto? Y, en caso afirmativo, ¿qué cuantía debe pagarse? ¿A cuánto asciende el patrimonio heredado? Y, en caso de existir deudas, ¿cuántas?

Todas las anteriores preguntas deberán conducir a las respuestas que determinarán si resulta más interesante el aceptar una herencia o renunciar a la misma. Resulta claro que en el caso de que el patrimonio sea elevado si corresponde pagar algún impuesto quizá sea más interesante pedir el dinero, aunque ello sea necesario si a cambio vamos a recibir un importante patrimonio, pero resulta claro también que si la persona fallecida tenía unas deudas que sobrepasaban el valor del patrimonio, entonces igual poco sentido puede tener quedarse con el mismo.

Otro claro ejemplo es el del valor del patrimonio que pueda existir pero que esté hipotecado. Esto es especialmente sangrante después del desplome de muchos bienes inmobiliarios en los últimos años. Así, por mucho que se pueda heredar, por ejemplo, una casa valorada en 300.000€ si la misma tiene una hipoteca que duplica su precio, por ejemplo, si tiene una hipoteca de 600.000€ no está nada claro que aceptar la herencia sea la mejor opción.

Por todo ello, si se encuentra usted en esta tesitura, valore los pros y los contras y dedique un tiempo a reflexionar sobre la conveniencia o no de aceptar la herencia.