Cómo rescindir un contrato de arrendamiento

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Los contratos que se firman se firman para cumplirlos. Esta sentencia tan categórica como, pudiera parecer llena de Perogrullo, hay muchas veces que las partes firmantes parecen no tenerla clara y se piensan que no importa, despreciando lo acordado, saltándose como les viene en gana lo pactado y pensándose con el derecho de rescindir unilateralmente el contrato cuando les apetezca y ello no es así, pero se deben realizar algunas consideraciones al respecto.

Los contratos sirven para establecer un marco de juego y de acuerdo entre dos o más partes sobre una cuestión en concreto, y su debido cumplimiento, así como las medidas coercitivas y punitivas que correspondan en caso de su incumplimiento, son la esencia y la base de cualquier sistema que pretenda aportar seguridad jurídica, pues de lo contrario se correría el riesgo de banalizar los acuerdos y dejarlos en papel mojado cuando alguien quisiese, nadie los querría cumplir y no pasaría nada, los mismos entonces carecerían de sentido.

Ahora bien, dicho lo anterior, también debe decirse que, del mismo modo que los contratos están para cumplirse, los mismos también pueden incorporar cláusulas o estar planteados de tal forma que existan forma de desligarse de los mismos aun y cuando los mismos aún estén en vigor.

rescindir un contrato de arrendamiento

Si nos centramos en el caso de los arrendamientos, y concretamente lo hacemos en el arrendamiento de inmuebles, vemos que es la misma LAU la que establece unas causas de rescisión, aunque el contrato teóricamente debiera permanecer en vigor.

Pero antes de adentrarse en cuáles son aquellas causas que dan derecho a rescindir un contrato de arrendamiento sujeto a la LAU, aunque el mismo se encuentre en vigor, resulta importante señalar un punto de trascendente importancia. Resulta muy importante de señalar que para este tipo de contratos (y en general para cualquier otro contrato de cualquier ámbito) el acuerdo voluntario entre las partes para rescindirlo es el mejor y más rápido camino para resolver un contrato en vigor.

Por supuesto, siempre resulta lo más adecuado e ideal llegar a un acuerdo entre las partes para resolver un contrato que no entrar en una disputa contenciosa de final incierto, que acarreará costes en tiempo y dinero y que puede complicar las cosas. Por ello, hablar la situación, exponer los distintos puntos de vista e intereses e intentar encontrar un punto de acuerdo es la mejor forma de dar por resuelto un contrato.

Ahora bien, cuando ello no es posible, y si hemos de acogernos al tenor de lo que establece la ley, en el caso de los contratos de arrendamiento, entre otros casos, por ejemplo los mismos podrán resolverse cuando: cualquiera de las partes del contrato incumpla cualquiera de las obligaciones establecidas contractualmente (artículo 27.1 LAU) y el arrendador tendrá concreto derecho a dar por resuelto el contrato en el caso de impago de alguna de las cuotas que dimanan del contrato por parte del arrendador, en caso de que el mismo realice cesiones o subarriendos de la finca en cuestión, si produce daños dolosos en la vivienda, etc., etc., etc.