Responsabilidad penal y proveedores

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Ya es conocido prácticamente por todo el mundo que de un tiempo a esta parte las empresas también tienen responsabilidad penal. Ya hace un tiempo que no sólo una persona física puede ser condenada penalmente, sino que también puede serlo una persona jurídica, pero ¿todo el mundo conoce que una empresa puede ser condenada por lo que haga un proveedor suyo? Seguro que no.

Cada vez es más habitual y está más extendido el externalizar la contratación de servicios que no son el cuore de la compañía a otras empresas o profesionales, convirtiéndose éstos en proveedores de servicios de la compañía. A la vez existe la figura típica de siempre del proveedor de productos que cualquier compañía tiene en su día a día, pues bien es importante conocer que una empresa A puede ser condenada por lo que haga una proveedora suya, la empresa B.

responsabilidad penal proveedoresAtención que no se está diciendo que la empresa A sea responsable de lo que haga la empresa B en el conjunto de su actividad por supuesto, pero en aquella que las une, en aquello que las vincula sí que la empresa A puede tener responsabilidad penal derivada de las acciones u omisiones de la empresa B.

Cualquier empresa al realizar un encargo a otra empresa asume unas responsabilidades, y estas responsabilidades pueden terminar teniendo graves consecuencias penales. Y ello es así, pues según el vigente Código Penal es deber de la empresa contratante la supervisión, control y vigilancia de todo aquello concerniente con la contratación que ha realizado a la otra compañía.

¿Esto supone que sí se encarga un trabajo a otra empresa y esta hace algo ilícito directamente se está incurriendo en acto también ilícito y perseguible penalmente por parte de quien contrata? No, no es exactamente así. Y no es exactamente así, pues el mismo Código Penal establece que si bien existe ese deber de supervisión, control y vigilancia y que su ausencia puede conllevar consecuencias penales estas consecuencias penales tan sólo podrán producirse cuando la empresa A se beneficie de algún modo (ya sea directa o indirectamente de la forma de proceder de la empresa B).

Dos claros ejemplos servirán de ejemplo de supuestos que pueden suponer de ilícitos penales por parte de la empresa A por culpa de lo realizado por la empresa, o profesional, B:

Imaginemos que existe un comercial al que se le ha contratado para conseguir clientes para la empresa A y que este comercial consigue esos clientes amenazando a los mismos, sobornándoles o por cualquier otro medio ilícito. En tal caso, podría darse el caso de que existiese la responsabilidad penal de la empresa A por no haber puesto las medidas preventivas suficientes, por no haber realizado la supervisión, el control y la vigilancia debida que podría haber evitado tales actos. Actos de los cuales la misma se ha beneficiado pues ha obtenido esos clientes.

Otro supuesto claro es el de plagio de textos encargados por una empresa a otra. Si el contratado infringe la propiedad intelectual y entrega artículos a quien le ha contratado, ésta los pública beneficiándose de los mismos y alguien denuncia esos hechos, la primera puede ser condenada por no haber vigilado lo suficiente sobre los mismos.

En todos los supuestos la empresa A siempre podrá alegar que desconocía el modo de proceder de la parte B pero ello no será suficiente siempre y cuando no haya puesto también de por medio las medidas preventivas y de control debidas. El mero desconocimiento de lo que haya sucedido no eximirá de la responsabilidad de todo ello.

La mejor solución que se plantea ante todos los supuestos anteriores y cualquier otro que de esta índole pueda darse pasa por hacer constar en el contrato que se firma entre la empresa A y la empresa B la exigencia que la primera hace sobre la segunda de que esta disponga de un plan de prevención penal así como de una exigencia de obligación de riguroso cumplimiento de lo establecido normativamente.

Tal y como puede verse ya no sólo uno puede ser responsable de sus actos sino también de los actos de aquellos por quien decide acompañarse. En tales casos siempre será mejor prevenir que curar.