Riesgos y consecuencias legales del sexting

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En los últimos tiempos las nuevas tecnologías, y con ellas las redes sociales, se han ido desarrollando de forma rápida y constante. Esta evolución a marchas forzadas impide a muchos padres y madres desarrollar herramientas y estrategias para la protección de sus hijos menores de edad (los más vulnerables), que encuentran en equipos informáticos, móviles y tablets un lugar de intercambio entre amigos, pero también un peligro social, pues el nivel de conexión es total, global, rápido y viral. Esto es, una foto cargada en un medio electrónico se puede multiplicar rápidamente y llegar a cualquier parte del mundo (aunque haya sido colgada a través de un medio privado).

Los riesgos del sexting y sus consecuencias legales

Es posible que el intercambio de imágenes o vídeos íntimos sea más común entre adultos, pero también es verdad que cuando se trata de menores de edad, las consecuencias tanto emocionales y psicológicas, como legales pueden verse agravadas. Las características peculiares del periodo de la adolescencia requieren de los tutores legales una vigilancia constante para evitar que cometan un error de este tipo.

Pero comencemos estableciendo definiciones que aclaren los nuevos conceptos que van apareciendo en nuestra sociedad relacionados con las TIC, y más adelante retomaremos los peligros del sexting y sus consecuencias legales.

Otros conceptos. ¿A dónde nos puede llevar el sexting?:

Ciberbullying

En la Sociedad que nos ha tocado vivir, conocemos cada vez más casos de bullying, o acoso escolar, en el que un menor es maltratado de forma continuada, ya sea verbal, psicológica o físicamente por sus compañeros de clase. Pues bien, en los últimos tiempos, y fruto de esa aceleración del desarrollo tecnológico ha aparecido el Ciberbullying, en el que este acoso antes mencionado se lleva a cabo a través de cualquier tipo de medio o herramienta socio-tecnológica (teléfonos móviles, redes sociales, correos electrónicos, tablets…). Este es, si cabe, aún más peligroso que el bullying, pues su alcance a través de la Red puede ser inmensamente mayor; la humillación al compañero llega a mucha más gente con lo que todo ello conlleva.

Sextorsión

Se trata de una práctica delictiva que aparece cada vez en mayor medida y como su propio nombre indica, conlleva una extorsión a la persona a la que se amenaza con publicar y difundir imágenes que previamente el chantajista ha conseguido y en las que se ve a la víctima en alguna actitud de tipo sexual. Una buena forma de asegurarnos de que no nos suceda esto, es evitar la grabación de este tipo de material (condición indispensable para que pueda existir la sextorsión). 

Si la víctima es un menor de edad la situación es aún más compleja pues estos representan uno de los sectores más vulnerables de nuestra sociedad. Un adulto posiblemente tendrá la capacidad y autoridad suficiente para interponer la denuncia pertinente, pero un niño o un adolescente caerá con más facilidad en las redes del extorsionador, y es posible que siga suministrandole material de este tipo  para evitar que el caso salga a la luz con lo que la situación se irá agravando a medida que pase el tiempo.

Grooming

También conocido como acoso sexual a menores en la Red y relacionado con el concepto anterior, hacemos referencia al grooming para definir aquellas herramientas y estrategias personales y sociales que desarrolla un adulto en la Red con el fin de ganarse la confianza de los menores y conseguir así material de índole sexual.

Sexting, riesgos y consecuencias legales

Y llegamos al concepto que referíamos al comienzo del artículo. Según las definiciones que podemos encontrar en la Red, este tipo de actividad consiste en enviar mensajes a través del móvil con contenido erótico o sexual. Etimológicamente proviene de la unión de dos palabras inglesas, sex y texting, pues comenzó haciendo referencia a los sms que se enviaban con contenido de este tipo. Como cada vez más adolescentes disponen de su teléfono móvil, y en la mayoría de los casos, de terminales de última generación, este tipo de intercambios se da cada vez en mayor medida entre los jóvenes.

Pero de esta práctica, que a priori se desarrolla en el ámbito privado, se desprende la posibilidad de correr determinados riesgos que en ocasiones pueden afectar drásticamente a la persona implicada dando lugar al grooming, a la sextorsión o el ciberbullying entre otros.

No es nueva en los medios de comunicación la difusión de fotos o vídeos privados de famosos y famosas. Tampoco lo son las noticias de adolescentes que han denunciado que sus jóvenes parejas han difundido sus vídeos privados. Con respecto a este punto, debemos ser muy cuidadosos, pues no solo existe el riesgo de que la persona a la que enviamos el documento gráfico lo difunda sin nuestro permiso, sino que incluso, alguien puede sustraer el móvil o se pueda perder y caer en manos de inconscientes.

La privacidad

Llegados a este punto, toca hablar de un concepto importante, la privacidad. Esto es, el derecho que tenemos todos los seres humanos a que se respete nuestra vida dentro del ámbito considerado privado. Por ello, incluso, aunque decidamos enviar a una persona una foto o vídeo nuestro, esa otra persona debe igualmente respetar nuestra intimidad y estará incurriendo en un delito si difunde sin autorización ese mensaje que previamente hemos compartido.

Es decir, que si en algún momento recibimos un vídeo íntimo de nuestra pareja o de algún amigo o amiga, debemos entender que el hecho de que desee compartirlo con nosotros no nos autoriza a enseñarlo a terceras personas o difundirlo en la red. De igual modo, los especialistas y profesionales en la materia recomiendan siempre que en caso de llegar algún tipo de material de este tipo a nuestro correo, móvil o redes sociales, nos abstengamos de reenviarlo, pues esta acción puede acarrearnos consecuencias negativas a posteriori. Si se trata de un contenido delictivo, lo mejor es ponerlo en conocimiento rápidamente de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, que cuentan con diferentes equipos de investigación de delitos informáticos.

Consejos para evitar problemas

  1. En primer lugar, decir que el sexting es una práctica a evitar si no queremos llevarnos un “susto”. Aunque es algo que a priori pertenece al ámbito privado de cada persona y por lo tanto es totalmente legítimo lo que cada uno haga en y con su intimidad, si no quieres correr riesgos, no envíes fotografías o vídeos eróticos a otra persona, pues  justo en ese momento, has perdido por completo el control de lo que puede suceder en un futuro con ella.
  2. El segundo consejo va dirigido a los receptores del archivo. Tal como comentábamos anteriormente, nunca debes reenviar archivos de este tipo, pues puede acarrearte graves problemas también a ti, ya que estarías incurriendo en un delito.
  3. Cuidado con las imágenes y vídeos virales con contenido sexual. En ocasiones imágenes o vídeos en los que se comete algún tipo de delito sexual o con contenido explícito de la intimidad de otras personas se difunde a modo de “denuncia social” y puede llegar a tus manos sin que lo hayas querido. Nuestro consejo es que borres el archivo. No formes parte de esta cadena. Si es necesario, denuncia a la policía. Recuerda que la denuncia pública a través de las redes sociales también es un delito.
  4. No pidas que te envíen este tipo de información. Aunque no tengas malas intenciones, se te puede escapar de las manos y acarrearte graves problemas a ti y a la otra persona.

Consecuencias legales

Según la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal, en su artículo 189 se especifica que “1. Será castigado con la pena de prisión de uno a cinco años: (…) b) El que produjere, vendiere, distribuyere, exhibiere, ofreciere o facilitare la producción, venta, difusión o exhibición por cualquier medio de material pornográfico en cuya elaboración hayan sido utilizados menores de edad o incapaces, o lo poseyere para estos fines, aunque el material tuviere su origen en el extranjero o fuere desconocido“. Y además que “3. Serán castigados con la pena de prisión de cinco a nueve años los que realicen los actos previstos en el apartado 1 de este artículo cuando concurra alguna de las circunstancias siguientes: a) Cuando se utilicen a niños menores de 13 años. (…)”. Es decir, que las penas pueden llegar hasta los nueve años de prisión según las circunstancias que incurran.

Ya ves lo grave que puede ser difundir este tipo de material. Si eres menor de edad también estarás incurriendo en un delito al difundir las imágenes de otro menor.

Con todo, nuestra legislación dista mucho de estar aún adaptada a la nueva realidad social. De hecho, el artículo del Código Penal anteriormente mencionado (189) es el mismo para los delitos de pornografía infantil que para los derivados del sexting, aunque el sentido común nos hace pensar que quizás se debería articular ya una legislación más específica para todo este tipo de situaciones diferenciadas.