¿Romper un contrato laboral por bajar de categoría puede salir caro?

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¿Puede un empleado romper un contrato laboral con una empresa en el supuesto de que la misma le baje de categoría? Tal y como ha dictado una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, un trabajador o empleado de una empresa que sea degradado de categoría y deba desempeñar funciones de menor responsabilidad está en su derecho de dar por rescindido el contrato y romperlo.

El caso se centra en un hombre, con 41 años de antigüedad en la empresa, que rompió el contrato con la empresa tras ser relegado de sus funciones habituales a unas de menor responsabilidad, bajando su categoría en la empresa. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha dado la razón al trabajador y ha condenado a la empresa a indemnizar al empleado con 131.000 euros.

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid declaró en la sentencia el derecho por parte del empleado a la extinción de la relación laboral por el perjuicio causado a su formación profesional y menoscabo de su dignidad.

El empleado venía desempeñando sus servicios profesionales como inspector en una estación, encargándose de realizar la expedición de billetes y llevando a cabo la inspección en ruta. El trabajador estaba solamente supeditado a la dirección de la empresa, de modo que se le notificó la modificación en las funciones a desempeñar en el trabajo, pasando a realizar únicamente la tarea de expedir billetes en la taquilla de la estación.

Tal y como indica el artículo 50.1 a) del Estatuto de los Trabajadores, el trabajador puede solicitar la extinción del contrato laboral con la empresa y recibir la indemnización correspondiente para el despido improcedente cuando la modificación resulta sustancial en las condiciones de trabajo del empleado y perjudique a su formación profesional y menoscabe la dignidad del mismo.

En dicha sentencia se hace constar que para que el empleado pueda demandar a la empresa la resolución del contrato laboral es preciso que se haya producido una modificación sustancial de las condiciones de trabajo de forma unilateral por parte del empresario y que dicha decisión empresarial afecte a la formación profesional y/o a la dignidad del trabajador.

Todos aquellos casos en los que la empresa no encomienda tarea alguna al trabajador como cuando le asignan funciones de grupos profesionales inferiores que no corresponden a su trabajado habitual, o bien cuando le impide la adquisición de conocimientos necesarios para su desarrollo profesional, son motivos para que el empleado pueda rescindir un contrato con la empresa y solicitar la indemnización correspondiente debido a la disminución de su categoría.

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid señala que “la dignidad del trabajador se puede ver vulnerada por actos empresariales cuya finalidad esencial sea la de menoscabar la consideración social o la autoestima del trabajador”. Y además añade que “así se considera también cuando la medida supone un ataque al respeto que el trabajador merece ante sus compañeros de trabajo y ante sus jefes, como persona y como profesional y cuando se prueba el vaciamiento de funciones a la que es sometida”. De modo que ello lleva a “un incumplimiento grave empresarial de parte esencial de lo pactado que frustra sus legítimas aspiraciones o expectativas”.

Además, hay que señalar en este caso concreto que analiza el TSJM, la sentencia apunta que “no se trata meramente de la simple proposición u orden de la empresa del desempeño de cargo distinto dentro de los límites de la movilidad funcional, sino de la auténtica y permanente asignación de un puesto de trabajo de inferior categoría mediante la privación de las funciones superiores de inspección y decisión que hasta ese momento venía desempeñando”.

En esta sentencia se señala que, antes de la modificación de las labores profesionales, al empleado se le había conferido una capacidad de decisión, de mando y de organización que se encontraban bastante por encima de las funciones de expendedor de billetes a las que quedó relegado por parte de la empresa, de modo que el nuevo puesto de trabajo que debía desempeñar el trabajador suponía una “degradación de las funciones del trabajador que excedían claramente los límites de la movilidad funcional”.

A todo ello hay que sumarle que dicha sentencia determina que se ha producido un “menoscabo de su dignidad tanto para sí como en su proyección externa frente a sus compañeros y socialmente”, debido a que la degradación afecta a un trabajador que ostenta la antigüedad de 41 años en la empresa.