Ser denunciado o imputado no es ser condenado y no ser condenado no significa ser inocente

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Entendemos que no es lo mismo estar denunciado que ser culpable. Términos como no culpable, inocente, sobreseimiento o absolución y otros muchos se explican a continuación.

Con este enrevesado título que puede parecer incluso un juego de palabras a modo de trabalenguas queremos tratar dos temas aparentemente distintos e incluso contradictorios para ser tratados en un mismo artículo, pero en realidad para nada es así pues los mismos nos muestran la importancia de entender una acción penal contra nosotros como una carrera de fondo en la que lo importante es el resultado final.

Entiéndase que lo aquí expresado está enfocado para aquellas personas que en algún momento de su vida puedan ser denunciadas por algún tipo de infracción penal que hayan cometido y desde el prisma de lograr el fin del proceso contra la misma (por ejemplo con un sobreseimiento) o su absolución. Por ello vistos desde otros prismas, puede resultar chocante o incluso grotesco hablar de cómo lograr no ser condenado incluso siendo culpable, pero ese (dar el enfoque contrario, como probar lo denunciado) en todo caso sería un tema concreto para otro artículo de otro día.

Una denuncia no es una condena

De entrada, y visto desde este enfoque, diremos que una denuncia contra nosotros es simplemente eso, una denuncia, da igual quien la practique. Sea la Guardia Civil ante una infracción conduciendo el coche, sea cualquier autoridad o persona que digan que hemos cometido tal o cual acto lo único que hacen es denunciarnos, de eso a que se nos condene media un trecho muy amplio. Ellos harán su trabajo que es denunciarnos y eso abrirá un proceso judicial en todo caso, pero no olvidemos nunca que nadie de ellos es nuestro juzgador, ni tiene poder para condenarnos a nada, eso en todo eso lo hará quien lo tiene que hacer: el juez.

Una vez abierto el proceso se iniciará un largo proceso en el que (y aún a riesgo de que decir esto pueda parecer poco apropiado y cruel) lo importante no es ser inocente, sino que lo importante es que no se pueda demostrar a ciencia cierta que se es culpable. Entendamos entonces un proceso contra nosotros como una carrera de fondo en la que lo que importa es que a lo largo de la carrera el rival (el demandante, la acusación, etc.) sea “descalificado” mediante el sobreseimiento de la causa, o bien que al llegar a la “meta” (sentencia), quien la tenga que dictar (el juez) no la pueda dictar condenatoria porque no haya podido probar nuestra culpabilidad.

Como decíamos puede parecer poco apropiado decirlo, incluso horroroso para quien es víctima de un delito, y obviamente que lo es, pero visto desde la parte del abogado defensor esa es la estrategia que debe de seguir, y es bueno conocerla también para la acusación, para quien va a demandar pues esto permite entender la importancia de aportar las pruebas suficientes para que ningún culpable se pueda escapar por no haberse probado nítidamente su culpabilidad.

Otro caso es que en algunas ocasiones parece que todo el mundo una vez denunciado es culpable y ya está condenado de antemano por la sociedad, sin respetar sus derechos, su presunción de inocencia y nada, y eso tampoco es justo, pues son muchos los casos de muchas personas que han visto destrozada su reputación, humillados “por penas de telediario” y después han sido declarados inocentes, ¿quién repara el daño causado entonces? Nadie. Pero en fin este sería en todo caso un tema también para otro artículo.

De entrada no culpable, la culpabilidad se tiene que demostrar (y muy bien)

Centrándonos en el tema que aquí nos ocupa, es muy importante lo que se decía, que lo importante es que no se pueda probar la culpabilidad, pues ello conducirá al acusado a que el mismo sea declarado absuelto.

¿Y es lo mismo absuelto que inocente? No, no lo es, y diremos que haciendo la analogía con una figura tan conocida como es la figura de “no culpable” o “culpable” de los procesos penales estadounidenses, diremos que absuelto equivale a no culpable, pero eso no significa que equivalga a inocente.

Dicho de otro modo, será declarado absuelto o no culpable (aquí no entraremos en los casos de sobreseimiento anterior de las causas pues eso se trata de momentos anteriores en el proceso y si bien equivalen a no haber podido proseguir en el proceso por no existir su apariencia delictiva, entre otros supuestos, no corresponde tratarlos aquí con mayor profundidad de la ya dada) aquel que no se haya podido demostrar que es culpable, no que se haya demostrado que sea inocente.

Y para finalizar recordar que a toda persona (art. 24.2 CE) se le presupone la presunción de inocencia, y que para que ella sea declarada culpable y por tanto condenada no bastará con ser denunciada ni incluso con que existan indicios, supuestos , apariencias de su culpabilidad, sino que su culpabilidad deberá de ser demostrada con pruebas claras e irrefutables, sino un sistema garantista como el nuestro siempre deberá ante la duda razonable primar la presunción de inocencia y la no culpabilidad del acusado.