Sin sorpresas en el seguro del hogar

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Hay pocas cosas tan desagradables en la vida como el encontrarse en la situación de tener contratado algún tipo de seguro, producirse un siniestro que creemos cubierto por ese seguro que hemos estado pagando cuidadosamente años y años y encontrarnos que no estamos cubiertos por ese suceso, que estamos mal cubiertos o cosas por el estilo. Esto que es sumamente importante en todos los seguros, también es inmensamente importante en los seguros de vivienda.

 El seguro de vivienda, clave para la tranquilidad

Sin duda alguna, el seguro de vivienda es uno de los seguros que mayor tranquilidad otorga pues el mismo viene a asegurar nuestro hogar y todo lo contenido en él, uno de los elementos más sensibles de nuestra vida y el que nos dota de una mayor autonomía, libertad y seguridad. Así, cualquier percance sucedido en un elemento tan sensible para cualquier persona como es su vivienda puede llegar a ser vivido como un auténtico drama.

De modo que, para evitar que cualquier percance que pueda sucedernos en la vivienda se convierta en un drama, una de las mejores medidas que podremos escoger (entre otras) es el asegurar ese bien tan valioso y preciado para nosotros, así como necesario y sensible, de una forma adecuada con un buen seguro de hogar.

Los seguros de la viviendaSin sobresaltos

Ahora bien, si bien disponer de un seguro del hogar es uno de los elementos indispensables para que no sintamos que nuestro mundo se viene abajo ante el más mínimo percance resulta indispensable que este seguro sea adecuado, ¿cómo conseguirlo? En las siguientes líneas lo veremos.

La piedra angular de todo ello podríamos decir que un seguro del hogar resultará adecuado cuando nos permita vivir un percance como por ejemplo un robo, un incendio o una inundación en nuestra vivienda como un suceso desagradable y molesto, incluso dañino según las consecuencias del mismo, pero soportable y con el alivio de saber que detrás existe un respaldo de una compañía que nos acompañara en el suceso, se resolverá y sin que ello nos comporte grandes quebraderos de cabeza, ni nos lleve a la ruina, etc.

Esta piedra angular de la protección ante percances debe de ir acompañada por supuesto de una triple condición: que nos proteja patrimonialmente a nosotros ante los daños que suframos o que podamos ocasionar a terceros y de los que seamos civilmente responsables, que resarza adecuadamente a terceros que podamos dañar y que nos dote de los servicios que nos permitan sobrellevar las situaciones anteriormente descritas con la mayor normalidad y menor coste negativo de todo tipo posible para nosotros.

Una vez dicho lo anterior nos adentraremos en aquello que debe contener un buen seguro de hogar para que este se convierta en la piedra angular deseada que a la vez reúne la triple condición para que así pueda ser considerada.

Así, uno de los elementos clave en la configuración de un adecuado seguro de hogar es tanto el nivel de servicio que nos ofrece, como los montantes que cubrirán las dos necesidades restantes: qué suma recibirán terceros como límite si les dañamos, con qué suma están protegidos nuestros bienes. La vuelta de tuerca de todo lo anterior la encontramos en que las cantidades resulten suficientes para cubrir los costes que ocasionen el percance, ni más ni menos. Ni un exceso de prestaciones o de valores que nos hagan pagar primas desorbitadas para luego a la postre coberturas desaprovechadas, ni al contrario un claro déficit en las coberturas que provoque el supuesto contrario: encontrarnos ante un percance que causa importantes daños y necesidades y darnos de bruces con la realidad de un seguro que sólo nos cubre las migajas de lo perdido y nos presta un pírrico servicio muy por debajo de lo que necesitaríamos.

Una vez ya hemos comprobado que las coberturas que vamos a contratar son las adecuadas a nuestras necesidades es interesante de mencionar dos puntos vitales más: la necesidad de conocer en detalle aquello cubierto y la idoneidad de personalizar esto. Veamos.

Diciendo que por un lado estamos hablando de la necesidad de conocer en detalle aquello cubierto, estamos diciendo que aunque a veces nos resulte difícil es importante que conozcamos en detalle los términos y las condiciones concretas de nuestro seguro, aquello que cubre, aquello que no cubre, con qué límites y exclusiones, con qué condiciones particulares y bajo qué procedimiento, etc., etc., etc. Lo dicho en este párrafo puede parecer de Perogrullo pero lamentablemente conviene reiterarlo pues es más común de lo que parece que la gente firme aquello que desconoce y lamentablemente también es excesivamente habitual que los asegurados no estén ni lo más mínimamente informados de sus coberturas, entiendan los conceptos o los matices de los mismos. Sin duda, un mayor conocimiento del tema, sería una de las mejores medidas a tomar para luego evitar confusiones, malos entendidos y sería la panacea que evitaría muchos y muchos de los disgustos que se producen.

Y por la necesidad de personalizar lo cubierto, se entiende la necesidad de que el seguro esté diseñado a nuestra medida, pues cada cliente es un mundo y tiene necesidades diferentes. Muchos pensarán que eso es muy bonito pero imposible pues los contratos son estándares en todos los seguros de hogar de la compañía en cuestión, en parte tiene razón pues existe un clausulado genérico que nos impondrán si queremos contratar el seguro con esa compañía, pero se pueden incorporar matices (asegurar objetos de especial valor que queramos asegurar de una forma adecuada, declarar sistemas de seguridad que bajen la prima, etc.) para que el seguro se ajuste lo máximo posible a aquello que realmente necesitamos y que nos va a resultar de utilidad.

Otros muchos son los puntos que se podrían seguir mencionando a tener en cuenta en los seguros de hogar que tengamos o vayamos a contratar, pero para no alargar el artículo en exceso resulta ideal para cerrar recomendar algo muy simple pero que nos evitaría también muchos problemas: llevar una adecuada administración del seguro, eso es no demorarnos en los pagos de las primas que puedan alterar la eficacia del mismo, saber cuándo vence nuestro seguro para controlar que no nos quedemos sin el mismo, etc.