Sobre el trabajo en la prisión

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Existen muchas verdades pero también muchos mitos relacionados con el funcionamiento de las cárceles y sobre cómo se estructura la vida dentro de las prisiones, y por ello es interesante para aportar un poco de luz a un entorno que a veces es bastante opaco para la sociedad en general.

Uno de los factores que genera por ejemplo interés entre la sociedad pero que no es el todo conocido es el trabajo que los presos realizan dentro de las prisiones, y es sobre este asunto en concreto sobre el que pretende tratar este artículo.

Apreciaciones sobre el trabajo en prisión

Antes de entrar a analizar sobre lo que legalmente resulta establecido para el trabajo de los reclusos en prisión cabe decir que en este artículo se analizará desde una visión aséptica del asunto, es decir, meramente se tratará de lo que dice la ley al respecto y de cómo se regula ese trabajo según lo establecido por la ley, en ningún caso se entrará a evaluar o valorar desde un punto de juicio personal o moral sobre si se debería imponer más o menos trabajo a los reclusos, o si bien el trabajo debería de ser considerado como algo punitivo y no formar parte del objetivo declarado (obviamente en muchas ocasiones no logrado) de reinsertar a la persona reclusa.

El trabajo de los reclusos en prisiónCabe decir lo anterior pues son muchas las valoraciones e interpretaciones que se podrían hacer al respecto, desde tratar que a nadie se le puede exigir trabajo si esta persona no lo desea pues ya cumple una pena, pasando por decir que el obligarle a trabajar ya no sólo puede ser una medida de reinserción de la persona presa, sino que forma parte de su “pago” a la sociedad, un pago con trabajo para que devuelva una parte de lo que quito a la sociedad cometiendo algo delictivo, hasta decir directamente que el trabajo en prisión tendría que ser algo pensado para castigar al preso por haber delinquido. Obviamente todas estas valoraciones y muchas más se podrían realizar y forman parte del debate público que todo lector o lectora de este artículo se debería plantear, pero no forma parte de este mismo artículo tomar parte por una u otra posición.

Lo que dice la ley sobre el trabajo en prisión

Entrando ahora sí en lo que establece la Ley General Penitenciaria sobre el trabajo en prisión decir que la misma nos dice en su artículo 26 que “el trabajo será considerado como un derecho y como un deber del interno, siendo un elemento fundamental del tratamiento” Además en el mismo artículo se establece el condicionado de dicho derecho y deber al trabajo y en el mismo se dice que el mismo , no tendrá carácter aflictivo ni será aplicado como medida de corrección, no atentará a la dignidad del interno tendrá carácter formativo, creador o conservador de hábitos laborales, productivo o terapéutico, con el fin de preparar a los internos para las condiciones normales del trabajo libre, se organizará y planificará, atendiendo a las aptitudes y cualificación profesional, de manera que satisfaga las aspiraciones laborales de los recluidos en cuanto sean compatibles con la organización y seguridad del establecimiento, será facilitado por la Administración, gozará de la protección dispensada por la legislación vigente en materia de Seguridad Social y el mismo no se supeditará al logro de intereses económicos por la Administración.

Con lo anteriormente establecido podemos ver claramente que la voluntad del legislador ha sido con esta ley darle al trabajo un carácter especialmente pretendidamente “terapéutico” pues lo configura como algo “fundamental del tratamiento”. Entonces siendo así, y formando parte de un sistema que prima la reinserción de las personas presas, queda visualizado claramente que ello es así, y queda reforzado por la imposibilidad legislativa de poder utilizar el trabajo como una medida de castigo o de corrección.

Otro de los puntos interesantes a destacar es el que establece la misma LGP en relación a los trabajos que se pueden desarrollar en prisión, y es que la persona interna en prisión no puede realizar cualquier trabajo, al contrario, esta solo podrá realizar los trabajos catalogados en el artículo 27 de la LFP que son los siguientes:

“a) Las de formación profesional, a las que la Administración dará carácter preferente.

b) Las dedicadas al estudio y formación académica.

c) Las de producción de régimen laboral o mediante fórmulas cooperativas o similares de acuerdo con la legislación vigente.

d) Las ocupacionales que formen parte de un tratamiento.

e) Las prestaciones personales en servicios auxiliares comunes del establecimiento.

f) Las artesanales, intelectuales y artísticas.”

Destacar cabe que todos estos trabajos deberán ser remunerados, acordes a la legislación de seguridad e higiene legalmente vigentes y que del mismo estarán exentos determinados grupos de reclusos como por ejemplo los mayores de 65 años, los incapaces, las mujeres embarazas según lo establecido legalmente, etc.

Finalmente, decir que las personas presas cuando pasen a ser personas libres y según lo que establece el artículo 35 de la LGP “…tendrán derecho a la prestación por desempleo en las condiciones que reglamentariamente se establezcan”. Este es un derecho muy importante, y que sin duda, genera también un arduo debate en la Sociedad, entre defensores y detractores. En general se trata de un tema bastante controvertido que podría dar para varios artículos de opinión.