Sobre la obligación de darse alimentos entre parientes

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Quizá no todas las personas lo conozcan pero el Código Civil español incluye la obligación de prestarse “alimentos” entre parientes. Dicho de otro modo los parientes tienen la obligación legal de cubrirse mutuamente las necesidades más básicas.

Lo anterior puede parecer que resulte de perogrullo decirlo pues el lector o lectora de este artículo puede pensar que eso se da por supuesto, que obviamente ningún familiar dejará a otro morir de hambre o dejará de darle cobijo, pero la realidad no siempre es así, y la práctica diaria nos muestra casos y casos de familiares que no se relacionan unos con otros, de conflictos entre ellos, etc., que hacen que en muchas ocasiones esta realidad legal no se traslade a la realidad de la calle.

Y cabe decir que en los casos que se mencionan anteriormente la ley puede tener y tiene unos efectos limitados, primero por la mera realidad civil de la misma y segundo porque aún y cuando en un proceso se logre imponer a una de las partes la obligación de dar “alimentos” a la otra, la ejecución práctica no es tan simple y además la situación obligada legalmente no deja atrás una situación personal dolorosa y delicada que pocas veces se soluciona en la práctica cumpliendo estrictamente el tenor literal de la ley.

Euro manutenciónSobre el concepto de alimentos

Ahora bien, si bien es cierto que tal y como se decía anteriormente esta obligación de darse alimentos entre las partes no siempre es fácil de aplicar o de que se cumpla adecuadamente, también es cierto que la ley lo regula detalladamente y aquí vamos a tratar de analizar lo que especifica concretamente la ley.

Primero de todo es muy importante que conozcamos a los efectos de la ley cual es la definición de “alimentos”. Así el Código Civil español en su artículo 142 “entiende por alimentos todo lo que es indispensable para el sustento, habitación, vestido y asistencia médica”. Y además cuando la persona a “alimentar” sea menor “comprenden también la educación e instrucción del alimentista mientras sea menor de edad y aún después cuando no haya terminado su formación por causa que no le sea imputable”. Añadir cabe que en todos los casos “entre los alimentos se incluirán los gastos de embarazo y parto, en cuanto no estén cubiertos de otro modo”.

Visto de una perspectiva más cercana lo anterior, vemos a grandes rasgos que el legislador persigue que tengamos la obligación de dar unas necesidades básicas cubiertas a nuestros hijos y también a todas aquellas personas que sujetas al arreglo de esta ley precisen de cubrir las necesidades básicas por su mala situación personal, etc.

Ya hemos visto cuáles son las necesidades básicas a cubrir (que resumidamente podríamos decir como comida, cama, ropa y que pueda ser atendida médicamente en general y dar a luz en particular), ahora bien, quienes están obligados a cubrirse recíprocamente estas necesidades. Pues bien según emana del artículo 143 las partes que deben prestarse esta ayuda si se requiere son:

A) Los cónyuges

B) Los ascendientes y descendientes

En el caso de lo que dice la ley sobre la ayuda recíproca mutua entre hermanos decir que esta tan sólo aplica en base a lo que establece el siguiente estipulado del Código Civil español “los hermanos sólo se deben los auxilios necesarios para la vida, cuando los necesiten por cualquier causa que no sea imputable al alimentista, y se extenderán en su caso a los que precisen para su educación”.

Ayuda en la práctica

Y ¿qué sucede cuando una persona de las que se encuentran en esa situación debe reclamar su derecho a recibir “alimentos” de sus parientes y la misma debe acudir a la jurisdicción civil pues sus parientes se niegan a ello? Pues bien lo que sucede es que la misma deberá realizar la reclamación a quienes corresponda y siempre siguiendo el siguiente orden (art. 144 CC):

La primera persona obligada es el o la cónyuge, en segundo lugar los/las descendientes de grado más próximo, en tercer lugar los/las ascendientes (también en su grado más próximo) y finalmente los hermanos/as (pero estando obligados en último lugar los que sean uterinos/as o consanguíneos/as).

Una vez dado tal supuesto y la persona a alimentar haya exigido su derecho a ello y se le haya reconocido el artículo 145 del CC dicta que,

“Cuando recaiga sobre dos o más personas la obligación de dar alimentos, se repartirá entre ellas el pago de la pensión en cantidad proporcional a su caudal respectivo.

Sin embargo, en caso de urgente necesidad y por circunstancias especiales, podrá el Juez obligar a una sola de ellas a que los preste provisionalmente, sin perjuicio de su derecho a reclamar de los demás obligados la parte que les corresponda.

Cuando dos o más alimentistas reclamaren a la vez alimentos de una misma persona obligada legalmente a darlos, y ésta no tuviere fortuna bastante para atender a todos, se guardará el orden establecido en el artículo anterior, a no ser que los alimentistas concurrentes fuesen el cónyuge y un hijo sujeto a la patria potestad, en cuyo caso éste será preferido a aquél”.

Un último apunte de los muchos al respecto que se podrían realizar, pero siendo este especialmente relevante, decir que para imponer la cuantía de los alimentos a satisfacer se tendrá en cuenta tanto las necesidades de quien va a recibir los alimentos como los medios de los que dispone el obligado (art. 146 CC).