Sobre la obligación de informar sobre bienes y derechos en el extranjero

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En los últimos tiempos, debido a las malas prácticas de algunas personas (especialmente políticos), parece que el tener bienes o propiedades en el extranjero ya resulte sospechoso por sí mismo, cuando en realidad para nada debe o debería ser así pues existen múltiples motivos por los que podemos tener bienes y derechos en el extranjero y ello no significa ni mucho menos que seamos unos delincuentes. Hoy veremos aquí sobre las obligaciones legales de informar de los mismos.

Bienes y derechos lícitos y legítimos

Cabe insistir en la completa normalidad de poder tener bienes y derechos en el extranjero sin que por ello seamos sospechosos de ser unos delincuentes, y cabe insistir que aquello que no resulta ni lícito, ni legítimo ni justo es poner en entredicho la honestidad de tales bienes y derechos. Pues obviamente ante todo deberemos presumir que los mismos son completamente legales, y considerar de entrada lo contrario es cuanto menos injusto, si bien es cierto que la realidad social de muchos casos que han salido a la luz hace lógica la sospecha ciudadana al respecto.

propiedades en el extranjeroAhora bien, más allá de todo ello existe una realidad obvia que debemos conocer. Como en todo el fisco no resulta ajeno a nuestros bienes, está ojo avizor de lo que tenemos y lo que debemos tributar por ellos, y por supuesto impone también unas obligaciones de información de estos bienes y derechos que fuera del territorio nacional podemos poseer.

Concretamente en este texto nos estamos refiriendo a la obligación de información de los bienes y derechos que tengamos en el extranjero en relación al fisco español. Más allá de otras obligaciones que de naturaleza fiscal, o de cualquier otra índole, podamos tener que ejercer en el país o países donde poseemos esos bienes y derechos, si ello corresponde.

Distintas obligaciones según el tipo de bien y derecho

Existen distintos tipos de obligaciones para los sujetos al fisco español en relación a sus bienes y derechos según sea la naturaleza de estos bienes. Así, podríamos dividir dichas obligaciones en grandes grupos: aquellas obligaciones que corresponden por disponer de cuentas en entidades financieras en otros países, y por otro lado las obligaciones que tenemos de informar sobre nuestros valores, seguros, rentas y derechos situados en el extranjero, y finalmente las obligaciones dimanantes de la posesión y los derechos que poseamos sobre bienes inmuebles situados fuera de las fronteras españolas.

En primer lugar, y relacionado con la obligación de informar por aquellas cuentas que poseamos en el extranjero, destacar que la normativa actual obliga a realizar una declaración anual informando de ello. Tal declaración deberá contener la identificación del banco o banco donde tenemos el dinero, la identificación completa de nuestra cuenta, así como las cancelaciones y aperturas que se haya podido producir, y también los saldos de las cuentas a día 31 de diciembre, así como el saldo medio del cual la cuenta ha disfrutado en el último trimestre de cada año.

Estarán sujetos a la presentación de esta declaración anual todas aquellas personas físicas y jurídicas que residentes en territorio español, los establecimientos permanentes en territorio español de personas o entidades no residentes y las entidades que marca la LGT art. 35.4 que posean cuentas en territorio foráneo al español. Si bien cabe decir, como excepción a estos casos cabe decir que aquellas personas que aún y poseyendo cuentas en el extranjero el saldo conjunto de las mismas al cierre de cada año, y los saldos anuales de las mismas no superen los 50000€ en su conjunto, no estarán sujetas a tal declaración.

Además de todo lo anterior, la ley también establece que una vez declaradas la existencia de dichas cuentas en el exterior, si las mismas superan en su conjunto los 50000€ estipulados, las mismas personas también estarán obligadas posteriormente a presentar declaraciones anuales sobre las mismas, si bien también cabe decir que sólo deberán hacerlo siempre que a lo largo del año en cuestión las cuentas hayan visto incrementado su saldo en conjunto en más de 20000€, en relación con el saldo declarado en la anterior declaración.

Luego, en segundo lugar, nos encontramos con la obligación de declarar por aquellos derechos, rentas, seguros y valores en el extranjero que poseamos. En este caso también decir que no existe obligación de presentar tal declaración si el valor conjunto de estos conceptos no supera los 50000€, además de otras excepciones que establece la ley.

Destacar que dentro de este grupo de elementos a declarar incluye aquellos seguros de vida o de invalidez situados en el extranjero, y también de aquellas rentas vitalicias o temporales de las que resultemos beneficiaros por los conceptos la ley establece al respecto

Finalmente, decir que también resultamos sujetos a la obligación de realizar tal declaración si disponemos de bienes inmuebles en el extranjero. En este caso, estaremos a lo dispuesto en la y que nos dice que si el valor global de dichos bienes no supera tampoco los 50000€ no deberemos efectuar tal declaración. Si los supera se deberá efectuar dentro del primer trimestre del año siguiente al que nazca la obligación de declarar, y luego sólo deberemos realizar declaraciones anuales sucesivas si el valor de tales bienes se ve incrementado un mínimo de 20000€ en el año posterior y sucesivo en cuestión en relación al valor expuesto en la última declaración realizada.

Finalmente, indicar que los obligados a presentar la declaración anterior deberán incorporar en la misma la identificación del inmueble y el tipo del mismo, donde se encuentra situado el mismo de forma detallada (país, localidad, calle y número de la misma), en qué fecha lo adquirimos y cuál fue el importe por el cual lo adquirimos. Si se tratase de contratos de multipropiedad o de derechos reales de uso o disfrute y nuda propiedad, nos encontraremos con exigencias adicionales de información.
Todo lo anteriormente expuesto deberá presentarse ante el fisco a través del modelo 720 creado a tal efecto, y que de forma refundida permite presentar toda información anteriormente reflejada por requerida.