Sobre la transmisión de los derechos de autor

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Los derechos de autor son un asunto nunca exento de controversia y existen muchos aspectos a tratar sobre los mismos, uno de los aspectos más destacados y que en mayor ocasiones se trata son los distintos tipos de derechos relacionados con la propiedad intelectual que existen y la tipología de los mismos, etc., pero una cosa también muy importante de conocer y que muchas veces no se trata debidamente es sobre como los derechos de autor, como los derechos que otorga la propiedad intelectual se transmiten. Aquí en este artículo vamos a tratar sobre este punto.

Transmisión “mortis causa” y transmisión “inter vivos”

Antes de entrar a tratar sobre el tema en concreto decir que obviamente la transmisión de derechos de autor abarca a aquellos derechos que por su naturaleza son transmisibles no a aquellos derechos que no lo son. Dicho de otro modo si somos autores de unos derechos y los deseamos transmitir (ceder a otra persona, etc.) lo podremos hacer, pero obviamente no se podrán ceder los que por sus características lógicamente no se pueden ceder.

Sobre la transmisión de la propiedad intelectual-derechos de autorCabe decir lo anterior pues en muchas ocasiones existe la errónea creencia de que todo tipo de derecho de autor es transmisible y no lo es, dicho de otro modo, existen dos grandes tipologías de derechos de autor relacionados con la propiedad intelectual: los derechos morales y los patrimoniales. Los segundos, los patrimoniales son transmisibles de lleno (los beneficios económicos, etc.), pero los primeros, los morales, no lo son, es decir, somos autores por el mero hecho de serlo y nadie nos puede impedir serlo y no podemos renunciar a la paternidad ni a lo asociado en estos a la misma.

Ahora bien, sin entrar a valorar estos asuntos concretos diremos que existen dos formas de trasmitir los derechos de autor, los derechos de autor se pueden transmitir por “mortis causa” o también se pueden transmitir “inter vivos”.

Los derechos que se transmiten “mortis causa” son aquellos que se transmiten por la muerte de la persona a la que pertenecen los derechos de autor, es decir, si somos autores de algo, somos los poseedores de los derechos sobre la misma y nos morimos, nuestros herederos serán los que pasarán a ser los que tendrán en su poder esos derechos de autor.

Por contra los derechos de autor que se transmiten “inter vivos” son aquellos derechos de autor que se transmiten entre personas, es decir, son el claro caso en el que por ejemplo somos autores de una obra y cedemos los derechos de explotación a tal o cual empresa, etc.

Puntos clave de la transmisión de derechos

No vamos a entrar a analizar cada punto de la transmisión de derechos pues es un tema muy amplio imposible de condensar en un tamaño que se haga agradable a la lectura de una persona lectora de un artículo convencional, y tampoco vamos a entrar a analizar lo que trataría más en profundidad sobre las transmisiones “mortis causa” pues nos adentraríamos más en el ámbito sucesorio que no en la cesión de propiedad intelectual en su sentido más amplio, pero sí que vamos a entrar a visualizar algunos de los puntos clave que la Ley de Propiedad Intelectual establece sobre la transmisión de derechos.

Así por ejemplo es muy interesante ver como la ley en su artículo 43.1 establece el marco general de las cesiones estableciendo que “los derechos de explotación de la obra pueden transmitirse por actos «inter vivos», quedando limitada la cesión al derecho o derechos cedidos, a las modalidades de explotación expresamente previstas y al tiempo y ámbito territorial que se determinen”.

Interesante resulta también ver los efectos que produce el no mencionar en la transmisión la duración de la misma o el alcance territorial de la misma. Así según lo establecido en el artículo 43.2 de la LPI “La falta de mención del tiempo limita la transmisión a cinco años y la del ámbito territorial al país en el que se realice la cesión. Si no se expresan específicamente y de modo concreto las modalidades de explotación de la obra, la cesión quedará limitada a aquella que se deduzca necesariamente del propio contrato y sea indispensable para cumplir la finalidad del mismo”.

Otros puntos desconocidos pero sumamente importantes son aquellos que establecen por un parte que si bien somos libres de ceder los derechos de explotación de cualquier obra que realicemos, no lo somos de ceder genéricamente todas las obras que vayamos a crear en un futuro (art. 43.3 LPI), y tampoco resultará válido que nos comprometamos a no crear algún tipo de obra en el futuro ( art.43.4 LPI).

Finalmente indicar que toda cesión de derechos deberá formalizarse por escrito al amparo de lo que se establece en el artículo 45 de la LPI, y que dicha cesión se podrá efectuar de dos formas: pro vía de cesión en exclusiva o con carácter no exclusivo. En el primer caso se estará al tenor de lo que establece la ley en el artículo 48 y 49, y en el segundo de los casos a tenor de lo establecido en el artículo 50 LPI.

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