Sobre las costas procesales de los letrados de la administración pública

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El asunto de las costas procesales genera importante controversia. En relación a estas existe la común, y aceptada, expresión social de “quien pierde paga” y a grandes rasgos puede decirse que así es, pero conviene conocer algunas particularidades y sobre todo detenerse en un aspecto no muy conocido: el aspecto de las costas relacionadas con los letrados de carrera de la administración.

Es importante entender algunos aspectos sobre las costas que atañen a este colectivo, pero antes resulta muy interesante detenerse a realizar una expresión genérica relacionada con las costas procesales en su conjunto.

Costes procesalesSiendo así resulta por ejemplo interesante de mencionar en relación a la coloquial expresión indicada de que “quien pierde paga” adquiere todo su sentido máxime cuando con ello lo que se persigue es que la parte vencedora, que ha sido llevada a proceso, ha sido absuelta y ha visto cómo tenía que incurrir en gastos para sufragar el mismo se vea resarcida en costas. Además resulta obvio que este sistema también pretende establecer una presunción de mala actuación por parte de quien ha demandado inadecuadamente y en tercer lugar pretende ser una barrera, una especie de muro que intenta evitar que se litigue por litigar.

Entrando ahora sí en el cálculo de las costas procesales que aplican cuando se trata de letrados de carrera de la administración pública decir que la situación debe entenderse de forma diferente a la de otros supuestos, veamos:

Para situar el tema en un espacio concreto lo que haremos es por ejemplo quedarnos en el supuesto del ámbito social. En este ámbito y por ejemplo en aquellos aspectos donde el letrado interviene en representación de la Seguridad Social el letrado no puede decirse que actúe representando a un cliente convencional, sino que le representa pues existe una habilitación legal, una ley que así lo establece. Dicho de otro modo, a diferencia de otros letrados, el letrado de carrera de la administración no puede decir que la administración es su cliente tal y cómo se entiende por cliente en el término común de la palabra.

Una aproximación interesante en relación a estos letrados es que si bien en la práctica son abogados en toda regla ya que son letrados pues la ley así lo habilita, no lo serían si se entendiesen sólo cómo abogado la definición que define a los mismos como: aquella persona licenciada en derecho que además está debidamente colegiada en el colegio profesional correspondiente. Y ello es así, pues los mismos si bien tienen que ser indefectiblemente licenciados en derecho pueden ser o no ser colegiados, ello es una potestad que a título particular tienen los mismos.

Centrando ahora el tema en el cálculo de las costas procesales de aquellos procesos en los que estos intervienen realizar unas consideraciones: en estos supuestos, y sí como hemos visto una de las funciones principales de las costas procesales es resarcir las costas que ha tenido que sufragar quien no las hubiese tenido que sufragar, la parte a resarcir será la administración que ha sufrido tales costas de una forma indebida.

Realmente es en el método de cálculo, el baremo de las costas de estos letrados en donde existe una mayor controversia. Las mismas podrían tasarse de distinta manera, pero conviene decir, que si lo que se pretende es establecer una consideración de igualdad, quizá, el baremo más justo que debe seguirse para realizar el cálculo es aquel que establece del colegio de abogados.

Por supuesto lo anterior tan sólo resulta una posibilidad subjetiva y de forma paralela a la propuesta de cálculo de costas que pudiera considerarse más adecuada conviven otras. Otras cómo pueden ser asociar las costas a los costes formativos que dichos letrados han costado a la administración, así como otros métodos basados en el clásico modelo por horas de servicio en el asunto en cuestión prestadas, o incluso realizar una analogía de las costas que supone un abogado de oficio con las costas de los letrados de carrera de la administración.

Todas las anteriores, y algunas otras más, son alternativas que se podrían ofrecer. Quede a la reflexión de la persona lectora de este artículo aquella que puede considerar más justa y conveniente.