Sobre las notificaciones tributarias

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Una de las cosas más temidas para cualquier persona es recibir una notificación de Hacienda, recibir una notificación del fisco por más benévola que ésta al final sea, siempre supone sudores fríos, una sonrisa nerviosa y muchas, muchas dosis de taquicardia. Así y dado que las notificaciones tributarias despiertan un alto temor y grado de preocupación entre la sociedad analicemos cómo funcionan las mismas en el marco de la Ley General Tributaria.

Deshaciendo leyendas urbanas

Tal y como veremos en el desarrollo de este artículo, una de las primeras cosas interesantes a conocer sobre las notificaciones tributarias es la eficacia de las mismas, pues sobre esto cabe deshacer muchas leyendas urbanas que existen.

Bien cierto es que muchas personas se piensan que si no aceptan (rechazan la notificación) o bien están desaparecidos la notificación no tiene efecto, cuando ello para nada es así. En realidad lo más aconsejable, a tenor de evitarnos problemas posteriores es aceptar la notificación y luego actuar ante ella como creamos (recurriendo, etc.) pero saber por dónde nos viene Hacienda, saber qué es lo que quiere y qué es lo que busca, luego ya actuaremos, pero no vayamos ciegos.

No aceptarla podrá lograr poner más dificultades, más trabas a Hacienda y puede que logremos dilatar el proceso, pero si lo que pretendemos es que el mismo no se produzca no lo lograremos y además como se decía iremos a ciegas, pues no sabremos con exactitud de las acciones del fisco contra nosotros.

Lo que establece la LGT

Según establece la LGT “El régimen de notificaciones será el previsto en las normas administrativas generales con las especialidades establecidas en esta sección” (art.109), y según establece la misma las notificaciones que provengan de procedimientos que hayamos iniciado nosotros “la notificación se practicará en el lugar señalado a tal efecto por el obligado tributario o su representante o, en su defecto, en el domicilio fiscal de uno u otro” (art.110.1 LGT) y si es el fisco quien desea comunicarnos algo a nosotros sin que seamos nosotros quienes previamente nos hemos dirigido al mismo la ley dicta que “en los procedimientos iniciados de oficio, la notificación podrá practicarse en el domicilio fiscal del obligado tributario o su representante, en el centro de trabajo, en el lugar donde se desarrolle la actividad económica o en cualquier otro adecuado a tal fin” (art.110.2 LGT).

Llegados a este punto ya tenemos claro el modo en el que se nos comunicarán las notificaciones del fisco hasta nosotros, y ya hemos visto que dependerá el modo de recibirlas de si bien hemos sido nosotros quienes nos hemos dirigido al fisco y el fisco nos responde a ello o de si es el fisco el que se dirige directamente a nosotros. Pero llegados a este punto lo que aún no tenemos claro es a quien se comunicarán tales notificaciones tributarias, la lógica nos dice que a nosotros, al interesado, pero profundizando más y en el marco de lo que dice la ley serán personas legitimadas para recibir las comunicaciones en aquellos casos en los que “…la notificación se practique en el lugar señalado al efecto por el obligado tributario o por su representante, o en el domicilio fiscal de uno u otro, de no hallarse presentes en el momento de la entrega…” serán “cualquier persona que se encuentre en dicho lugar o domicilio y haga constar su identidad, así como los empleados de la comunidad de vecinos o de propietarios donde radique el lugar señalado a efectos de notificaciones o el domicilio fiscal del obligado o su representante” (art. 111 LGT)

Visto todo lo anterior, cabe analizar ahora lo que sucede cuando nos comunican la notificación y la misma no llega efectivamente a nosotros. En estos casos cabría diferenciar entre dos supuestos:

Por una parte nos encontramos en aquellos casos en los que se nos intenta notificar a nosotros mismos, o bien a nuestro representante, y nosotros o nuestro representante rechazamos la notificación. En estos casos no nos servirá de mucho, en estos supuestos según lo que dice la ley se entenderá la notificación por efectuada sin más (art.111.2)

Y por otra parte, y en este caso el supuesto difiere de lo anterior, nos encontraremos con los casos en los que no rechacemos la notificación, pero el fisco no encuentre manera de notificarnos a nosotros mismos como interesados o a nuestro representante la notificación.

En estos supuestos según dicta la ley “cuando no sea posible efectuar la notificación al interesado o a su representante por causas no imputables a la Administración tributaria e intentada al menos dos veces en el domicilio fiscal, o en el designado por el interesado si se trata de un procedimiento iniciado a solicitud del mismo, se harán constar en el expediente las circunstancias de los intentos de notificación. Será suficiente un solo intento cuando el destinatario conste como desconocido en dicho domicilio o lugar” (art.112.1 LGT).

En el caso de que producidos los intentos reseñados en el párrafo anterior sobre las notificaciones tributarias, se iniciará un proceso de diremos coloquialmente “anuncios públicos” que de no atender conducirán a la publicación en el correspondiente “Boletín Oficial”, y si aún y así ni nosotros ni nuestro representante comparece, la notificación, vencidos todos los plazos de anuncios y publicación en el boletín se dará por comunicada la notificación.