Sobre las obligaciones tributarias

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Todos nosotros, nos guste o nos disguste, estamos sujetos a unas obligaciones tributarias que debemos cumplir. Todas estas obligaciones tributarias están recogidas (entre otros preceptos que puedan resultar de aplicación) en la Ley General Tributaria vigente y es a un análisis de estas a lo que en este artículo cabe referirse.

Antes de entrar en concreta materia es muy importante reseñar que en este artículo no se está tratando ni se están promulgando las obligaciones tributarias concretas con un determinado tributo, cualquiera que éste sea, en este artículo se están tratando las obligaciones tributarias generales que ante todos los tributos tenemos, es decir, sin entrar a focalizar en este artículo el funcionamiento, los mecanismos y las obligaciones de un determinado tributo que en todo caso se encontrarán establecidas en el desarrollo legislativo de ese tributo en concreto y que de querer analizarse debe hacerse en un artículo concreto para cada tributo en cuestión, como en otras ocasiones se realiza.

Obligación tributaria principal, hecho imponible y devengo

Si queremos saber la primera y principal obligación que tenemos ante cualquier tributo, la misma es la del pago del mismo. Esta afirmación que puede resultar obvia e incluso extraña de mencionar para el común de los mortales, pues ya se da por supuesto que pagar es una obligación innata a cualquier tributo, cabe destacarla pues así lo determina el artículo 19 de la Ley General Tributaria, un artículo que literalmente dicta que “la obligación tributaria principal tiene por objeto el pago de la cuota tributaria”.

Posteriormente, la LGT se adentra en establecer el concepto de hecho imponible, es decir, la LGT configura cual es aquel elemento que será cargado con el tributo, cual es la pieza a la que se puede decretar gravada, para ello la ley en su artículo 20.1 dicta que “el hecho imponible es el presupuesto fijado por la ley para configurar cada tributo y cuya realización origina el nacimiento de la obligación tributaria principal”, y para dejar abierta la puerta a los casos en los que este hecho imponible no esté sujeto al tributo el artículo 20.2 dice que “la ley podrá completar la delimitación del hecho imponible mediante la mención de supuestos de no sujeción”.

Ya tenemos una obligación de pagar aquello que se grave con un tributo y ya tenemos aquello que se grava con un tributo para que debamos pagar el tributo sobre ello, entonces la pregunta es: ¿cuándo nace la obligación tributaria principal? Dicho de otro modo, ¿cuándo nace la obligación de pagar? Este aspecto lo promulga el artículo 21 de la LGT.

La LGT nos dice que nacerá la obligación tributaria principal, es decir, la obligación de pagar, en el momento en el que se “entiende realizado el hecho imponible” y a ese momento, se le denomina “devengo”.

Así y según marca la misma LGT en el mismo artículo 21.1 nos dice en su segunda parte que “la fecha del devengo determina las circunstancias relevantes para la configuración de la obligación tributaria, salvo que la ley de cada tributo disponga otra cosa”.

Del mismo modo y en relación a la exigibilidad del tributo devengado la ley marca que será le ley propia de cada tributo la que “podrá establecer la exigibilidad de la cuota o cantidad a ingresar, o de parte de la misma, en un momento distinto al del devengo del tributo”.

Otro punto interesante sobre las obligaciones tributarias a considerar es el de las exenciones, es decir, puede que exista un hecho imponible y que entonces de ese hecho imponible nazca la obligación tributaria de pagar por el devengo producido, pero también puede que por alguno de los supuestos que la ley establezca estemos exentos del cumplimiento de la obligación tributaria principal, es decir, que estemos exentos de pagar, ello lo determina el art. 22 de la LGT, y el mismo artículo dice que serán las leyes las que determinen los supuestos concretos de exención de cada tributo.

Pagos de cuenta e interés de demora

Entre otras consideraciones que de la LGT se desprende sobre las obligaciones tributarias a las que estamos sujetos dos son muy importantes de señalar antes de finalizar el artículo: la obligación tributaria de realizar pagos a cuenta y el concepto de interés de demora.

Sobre la obligación tributaria de realizar pagos a cuenta, la ley nos dice que según lo que dice el art. 23 de la LGT no sólo estamos obligados a pagar el tributo por la obligación tributaria principal ya mencionada, sino que en el caso de los tributos donde la ley exija pagos fraccionados (por ejemplo declaraciones trimestrales, etc., etc.) para ir pagando “por partes” el tributo en cuestión quedaremos también obligados a ello.

Y finalmente, indicar sobre el interés de demora que este es el pago adicional (la prestación accesoria) que la ley regula por si pagamos fuera de plazo lo que deberíamos haber pagado, entre otros supuestos. Sobre este último aspecto tan sólo hacer una mención sin profundizar en ella pues nos desviaría del tema, y en todo caso debe ser tratada individualmente, pero que es suficientemente relevante, y a veces polémica, por lo que conviene destacarla: el interés de demora nos aplicará siempre que nos demoremos en el pago aún y cuando ese retraso no se deba a una actitud culpable nuestra como obligados al pago que somos.

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