Sobre los derechos de los animales como personas no humanas

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Las últimas noticias que han llegado hasta nosotros relacionadas con el maltrato animal y las peleas de perros ilegales, como la celebrada en la isla canaria de Tenerife (que finalmente fue desarticulada), nos hacen pensar en la falta de derechos que asisten a los animales. En este sentido, muchas asociaciones animalistas y personas anónimas de todo el mundo luchan día a día por conferir dignidad y derechos a estos seres vivos.

Afortunadamente, las sociedades se transforman y avanzan. Afortunadamente, a pesar de las barbaries que es capaz de cometer el ser humano y del retroceso en muchos aspectos, en muchos otros (en la mayoría, aunque no lo parezca) las sociedades evolucionan, y lo hacen para bien. Este es el caso del trato que se les da a los animales. Los mismos cada vez tienen mayores y mejores derechos y eso es algo que se debe celebrar.

Afortunadamente, en las sociedades más evolucionadas (a pesar de algunas barbaries que aún se cometen en las mismas con los animales y que, afortunadamente, poco a poco se van erradicando y cada vez están más estigmatizadas y son perseguidas sobre todo por la mala percepción que de las mismas tiene la opinión pública) los animales ya no son considerados meras “cosas” que nos sirven para el trabajo o para el (supuesto) divertimento, sino que son seres con vida y sentimientos propios, seres que sienten y padecen y como tales seres vivos con derechos.

Sin duda alguna, se van dando grandes avances al respecto y es que ahora ya no solo debe celebrarse que cada vez más la opinión pública y la legislación entiende que no debe darse un trato cruel, denigratorio e inhumano, sino que además se empieza a entender que como seres con vida y que tienen sentimientos y que sienten y padecen deben tener unos derechos en cierta medida equiparables a los derechos que tienen las personas físicas humanas. Esta es la siguiente evolución que está por llegar y ya lo ha empezado a hacer, concretamente ya lo ha empezado a hacer gracias a unos juzgados de los Estados Unidos de América.

Tal y como se decía, cierto es que en estas últimas décadas se ha hecho una evolución desde un pensamiento de los animales como mero objeto a nuestro servicio, a ser considerados sujetos vivos con derecho a ser bien tratados, pero ahora vamos un paso más allá y se empieza a dotar a derechos a los animales que hasta ahora eran exclusivos de las personas físicas humanas, ya no se trata de no matar o maltratar a un animal sino que ahora también se trata de otorgarle al mismo unos derechos que deben ser inherentes a su condición de persona no humana.

Y este concepto, esta definición de “persona no humana” para los animales es el que se empieza a establecer y es donde se asienta la base de los auténticos derechos de los animales de cara al futuro. Un futuro que ya está así gracias a atrevidas sentencias judiciales como la realizada por una magistrada del Tribunal Supremo estadounidense.

La magistrada en una sentencia pionera (y en la cual se dirimía sobre el derecho al habeas corpus solicitado para dos orangutanes) estableció que si bien debía denegar el derecho al habeas corpus (recuérdese que este tipo de derecho es un derecho al que se acogen las personas físicas que consideran que han sido detenidas ilegalmente), es decir que no debía poner fin al “confinamiento ilegal” de los dos orangutanes en cuestión ya que estaba imposibilitada por la doctrina que desde el mismo tribunal se había sentado por parte de otros jueces en casos similares, no se oponía a las solicitudes de los derechos sobre los animales en los juzgados, es más, incorporó en la sentencia una sentencia (permítase la redundancia) que a la postre sería el soporte de apertura a las solicitudes de los mismos cuando dijo que la solicitud de tales derechos sobre los chimpancés era algo “lógico” y que, en consecuencia, lo normal sería que en los juzgados cada vez más se viesen casos por el estilo.

De modo que, en fechas más recientes, llegó la auténtica revolución en el tema cuando otro juez ha tenido que decidir sobre otro orangután enjaulado en un domicilio neoyorkino particular y sobre todo cuando al orangután Sandra un juzgado le ha reconocido los derechos inherentes a su condición de “persona no humana”.

Cabe decir que tal dotación de derechos que se va extendiendo no es algo casual ni algo nuevo, ni tampoco algo que corresponda a una u otra jurisdicción. En realidad, tales derechos son fruto de la lucha de muchos colectivos en todo el mundo y del consiguiente éxito ante la justicia en muchos países y en muchos frentes relacionados con los animales.

En España, nuestro Código Civil otorga la consideración de objetos a los animales (por ejemplo en una situación de robo).

En los últimos días, nuestro Congreso ha apoyado por unanimidad una Proposición no de Ley para instar a que los animales sean considerados “seres vivos dotados de sensibilidad”, con los consiguientes cambios en el mencionado Código Civil y que los animales de compañía o mascotas dejen de “ser objeto de embargo en ningún procedimiento judicial”. Es un paso importante, aunque para algunas asociaciones animalistas, como PACMA, insuficiente.

Se teme que esta consideración no se aplique a todos los animales por igual o que, a efectos prácticos, sigan “siendo considerados como objetos, bienes o propiedades”. No obstante, estos pasos hacia una reforma del Código Civil, abren vías para seguir caminando, aunque aún quede mucho camino por delante.