Sucesiones y donaciones: mejor ser precavidos

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Hoy vamos a tratar en este artículo un tema complejo, no es otro que el de las sucesiones y donaciones, pues resulta un tema extremadamente enrevesado, diferente según el lugar donde vivimos y con muchas aristas y puntos clave que conviene conocer. Y especialmente, vamos a focalizarnos en un caso concreto que atañe a este ámbito y que debe conocerse para poder ser conscientes y consecuentes con nuestra planificación a futuro.

Caso concreto

Pondremos un ejemplo de lo absurdo que puede llegar a ser una legislación cuando, por discriminatoria, la misma ahora deberá ser adaptada por el legislador, a raíz de la sentencia del TJUE que desmonta algunos de los principios de la misma.

donacionesAsí, es interesante ponernos en situación: por ejemplo veamos el caso de una persona casada, con cierto patrimonio, no residente y con cuentas bancarias en nuestro país, cuentas bancarias conjuntas con su esposa. Unas cuentas que después del fallecimiento de la esposa quedan bloqueadas por el banco, indisponibles para la persona en cuestión, aún y cuando estas cuentas bancarias tenían disponibilidad indistinta por parte de los dos cónyuges, y ambos eran herederos universales el uno del otro, ¿Por qué se produjo esté extremo? Veamos.

Llegados al punto que mencionábamos en el apartado anterior debemos primero de todo comprender algunos conceptos básicos:

Cierto es que la persona del caso aquí expuesta tenía disponibilidad indistinta de las cuentas con su esposa, es decir, cierto es que tanto este señor como su esposa podían disponer libre e indistintamente de los fondos de la cuenta. Dicho de otro modo, tanto daba que uno o el otro retirasen o pusiesen dinero en la cuenta, no necesitaban el consentimiento del otro, pues podían poseer libremente de ello, el problema es cuando una de las partes muere.

Más allá de la muerte

Una vez una de las partes, uno de los titulares de la cuenta muere, esa disponibilidad de la cuenta a efectos prácticos deja de ser disponible por parte de ambos pues se entiende que cómo mínimo la parte de la persona fallecida (es decir, el 50% en este caso tratado en el que existen 2 titulares) pasa a formar parte del legado de la persona fallecida, de su proceso testamentario, y ya no es indistinta la disponibilidad con su conyugue.

Por supuesto lo anterior en teoría, legal y técnicamente, pues si el banco no conoce del fallecimiento en este caso de la esposa del otro titular no existe caso, pues sigue siendo en la práctica indistinta. Si bien ello es ilícito, pues cabe advertir de la obligación legal de comunicar a la entidad financiera el fallecimiento en este caso de la esposa traspasada, y todo ello por supuesto, legalmente, sin “vaciar” las cuentas antes.

Llegados a este escenario nos encontramos en el supuesto concreto aquí expuesto en una situación compleja. La entidad financiera si bien reconoce la titularidad de ambos, y queda más que probado que el testamento de la mujer lo lega todo al marido, retiene toda la cuenta hasta que el marido presente el correspondiente modelo 652 ante Hacienda para proceder a las liquidaciones de impuestos que correspondan, después de mucho batallar se consigue que tal retención en la cuenta corresponda sólo al 50% perteneciente al saldo de la mujer, pero este sería otro tema.

Situados ya en este punto la situación aún se complica más, pues entendiendo que tanto a la entidad financiera no le debe importar la residencia fiscal del titular de la cuenta, y que en todo caso serán los órganos competentes los que deban reclamar al titular si estiman que ello no se ajusta a la norma, el mismo, a través de sus representantes legales presenta el modelo 650 en la administración autonómica competente., con el fin de poderse aplicar la deducción correspondiente que le permitirá un resultado a pagar de cero euros y que en el caso de presentar el modelo estatal no podrá ser así y el importe de impuestos a satisfacer subirá una suma importante de dinero.

Este modelo 650 resulta el equivalente autonómico al 652 estatal, y en consecuencia debe de resultar igualmente valido, pues si existe libertad de forma dentro de los modelos de cualquier administración del estado, y se presenta ante una administración competente no debería existir problema, pues bien, la entidad financiera en cuestión rechaza tal formulario alegando que al ser una persona no residente no puede presentarlo ante la administración autonómica, que debe hacerlo ante la administración del estado, sólo con el modelo 652 y por ende sin poderse acoger a la deducción correspondiente.

Técnicamente lo anterior puede ser correcto de no entrar a valorar la capacidad o no de una entidad financiera de actuar de juez y parte con el argumento de que es responsable civil subsidiaria del asunto y que una irregularidad puede afectarle a ella, pero sin duda lógico no es. Lógico no es y raya el corolario de lo absurdo cuando entra el TJUE en juego.

Y es que el TJUE se ha pronunciado recientemente en contra de la normativa estatal española al respecto todo incidiendo que la misma resulta discriminatoria y que por ende no puede aplicarse, debiéndose aplicar una norma que no discrimine a los no residentes equiparando a estos con los residentes.

La cuadratura del círculo la cerrará el gobierno español cuando ante tal sentencia del TJUE el mismo reconoce que deberá adaptar la ley e informa que la modificará para equiparar tal tratamiento. Ello traerá como resultado que la persona del caso aquí expuesto podrá aplicarse la deducción que ahora se le niega, y que podrá hacerlo sin ningún problema, pero de mientras la norma no se lo permite y le obliga a desembolsar miles de euros de impuestos al Estado. Todo en ello en base a una norma sentenciada como discriminatoria, sin duda este punto no se puede obviar.

Un estado que eso sí, ahora dice que dé mientras se siga aplicando así, que paguemos y que luego, cuando se cambie la ley, en el momento de adaptarla al TJUE ya devolverán todas estas cantidades pagadas ahora indebidamente ya se retornarán, ¿el corolario de lo absurdo? Sin duda a ojos de quien esto firma sí que lo es.