Vender a través de un Marketplace online

0
1760

Desde hace unos años el comercio electrónico ha ido adquiriendo una mayor relevancia y, sin duda, se ha convertido en uno de los canales de venta indispensables para casi cualquier empresa del mundo. Este auge, ha venido acompañado de la eclosión de los Marketplace como elemento clave para vender a través de Internet. En este artículo vamos a ver algunas consideraciones desde la perspectiva de los derechos y de las obligaciones legales que tenemos al vender a través de un Marketplace.

Situando el Marketplace

Hace tan sólo unos años vender a través de Internet equivalía –casi indisociablemente- a tener que disponer de un dominio propio, una tienda virtual propia dentro de ese dominio y desarrollar nosotros toda la publicidad, promoción y gestión de la venta de nuestros productos.

Vender a través de un marketplace onlineEse modelo de tienda virtual propia que sin duda tiene sus ventajas y que sigue siendo muy válida para muchas empresas (siendo la principal, y conveniente), opción para muchos modelos de negocio, se ha visto desplazada en algunos sectores y empresas por un modelo de Marketplace, pero ¿qué es un Marketplace?

Para situarnos en el concepto de Marketplace online no tendremos que ir muy lejos, tan solo imaginemos un centro comercial de toda la vida situado en cualquiera de las ciudades o pueblos de cualquier lugar del mundo y tendremos lo que es un Marketplace online trasladado al mundo físico. Dicho de otro modo, un Marketplace online no es nada más ni nada menos que un espacio virtual propiedad de un tercero, en el cual distintos vendedores pueden poner a la venta sus productos.

Los principales Marketplaces y sus ventajas

Si hablamos de Marketplace hay muchos, quizá el más destacado, conocido e interesante para ponerse a vender (por su gran número de visitantes, la variedad de categorías de productos en venta que tiene, etc.) es Amazon, pero no debemos olvidar que hay otros grandes actores como pueden ser el gigante japonés Rakuten, el también conocido mundialmente eBay (que si bien en realidad no nació como un Marketplace como lo entendemos ahora, en la actualidad es lo más similar a cualquier otro Marketplace) y así infinidad de otros Marketplace grandes, pequeños, sectoriales, etc.

Dicho lo anterior, muchos se preguntarán por las ventajas que tiene vender a través de un Marketplace online y de no hacerlo a través de una página Web propia (a veces un modelo de venta puede también ser complementario de otro). Bien, las ventajas son distintas, y si por ejemplo volviésemos nuevamente la mirada a las bondades de alquilar una tienda dentro de un centro comercial en lugar de montar una tienda por nuestra cuenta en cualquier calle de la ciudad, las apreciaciones podrían resultar – salvando las distancias- en cierto modo parecidas: el coste es mucho menor (en el entorno online, en el físico no es tanto así) y, sobre todo, la visibilidad de nuestros productos y el número de visitantes que recibiremos es potencialmente mucho mayor. Además, en el caso de las tiendas virtuales sucede algo que casi nunca sucede en las tiendas físicas: las primeras prestan servicio todos los días del año, todas las horas del día y de la noche y nos dirigimos a un mercado infinito, bien, no, finito: a todo el planeta tierra.

Visto ello, vemos que incorporarnos a un Marketplace online supone tener que sufragar un coste mucho menor porque el mismo promocione por nuestros productos e, incluso, que pueda gestionarnos el pago y logística de los envíos. Por supuesto, pagaremos un porcentaje de nuestras ventas al propietario del Marketplace y, en algún caso, cuotas mensuales, anuales o de otro tipo a este, u otras remuneraciones, pero sin duda, (casi) siempre será mucho menor este coste que construir y mantener nosotros toda la operativa.

De la responsabilidad en el Marketplace

Dicho todo lo anterior, muchas personas podrán llegar a pensar entonces que ello resulta ideal y que además les libera de la responsabilidad por aquello que venden, pues en realidad “es el Marketplace” quien lo vende, pero no nos engañemos, pues ello para nada es así.

No es así, y salvo en los casos en los que nosotros vendamos el producto al propietario del Marketplace o llegásemos a otros acuerdos con este que sería distinto, la responsabilidad de aquello que vendamos y de cómo lo vendamos seguirá, por supuesto, siendo nuestra, es decir, los vendedores somos y seremos siempre nosotros, el Marketplace simplemente lo tenemos que ver como ese intermediario, o mejor dicho, como ese proveedor de infraestructura nuestro que nos permite vender a través de él, pero quienes vendemos somos nosotros.

Obviamente que el propietario del Marketplace tendrá sus responsabilidades con nosotros y con los usuarios que visitan el lugar, claro que las tiene, pero las mismas no son las que podríamos decir como directamente asociadas a la venta de los productos que en su Marketplace se ofrecen, tendrá otras pero no esas.

Así, debemos tener muy presente que (salvo en los casos en los que sea otra modalidad de venta como se decía, pero este no es el supuesto que aquí estamos tratando) por ejemplo la responsabilidad de que aquello que anunciamos y como lo anunciamos sea cierta y veraz corresponde a nosotros, del mismo modo que corresponde a nosotros tener un adecuado servicio de atención al cliente o la responsabilidad en la entrega de los productos que vendemos. Del mismo modo, es responsabilidad nuestra cumplir con los requisitos legales que se establezcan para los productos que vendemos o el ofrecer una garantía legal acorde a la ley por todos ellos.

Dicho de otro modo todo lo anterior, el Marketplace online es el ruedo desde el cual nos exhibimos, el escaparate desde el cual nos mostramos y el escenario desde el cual hacemos negocios, pero nada más, todo lo demás será nuestra responsabilidad y obligación. Por todo ello, es absolutamente recomendable que antes de entrar a vender en un Marketplace estemos completamente seguros, primero, de que nos es rentable y conviene, pero sobre todo que nuestros productos cumplen con todos los preceptos legales que se requieran y que tenemos la capacidad suficiente para responder por nuestras responsabilidades como vendedores.